El recuerdo valenciano de Manolo Boix revive entre Valencia y l’Alcúdia
El fallecimiento de Manolo Boix recupera en l’Alcúdia el recuerdo de Sara, una vecina vinculada a València que lo tuvo en brazos de bebé.
La muerte de Manolo Boix ha reunido en l’Alcúdia recuerdos personales vinculados también a València. Durante el velatorio, celebrado en una casa de la calle Sant Francesc antes del entierro, la hermana del artista, Maria, reconoció la historia de Sara, una vecina que vivió frente a la familia Boix y que llegó a tener en brazos al pintor cuando era un bebé.
El relato lo cuenta una persona que trató a Boix durante 38 años de actividad como gestor cultural, organizando exposiciones, invitándolo al Centre Cultural d’Almussafes y compartiendo con él presentaciones y conversaciones. Para este gestor, Boix fue tanto un referente de la pintura y la cultura valencianas como una persona cercana.
Sara había nacido en Catarroja y pasó una etapa de su juventud en l’Alcúdia. Más tarde vivió en València, en el número 4 de la calle Salamanca, donde su madre ejercía de portera. Allí crió a su hijo Antonio, conocido entonces como Tonín, antes de formar una nueva familia.
El encuentro con Maria permitió reconstruir episodios de aquella época. La hermana de Boix recordó a Tonín, que de niño decía «anca cuatro» para referirse a Salamanca, 4, y se emocionó al recuperar unas vivencias que habían quedado guardadas durante décadas.
La historia conecta la memoria de València y l’Alcúdia con la trayectoria de uno de los grandes artistas valencianos de su tiempo. Sara, que ahora tendría 101 años, conoció a Manolín cuando todavía era un bebé; años después, su hijo trató a Manolo Boix como artista y colaboró con él en distintos proyectos culturales.
Información elaborada a partir de Levante-EMV.