Investigan una oleada de sabotajes contra bicis de alquiler en Valencia
La Policía Nacional investiga sabotajes nocturnos contra bicis de alquiler en Valencia, con daños en varios barrios y pérdidas para los negocios.
La Policía Nacional investiga una oleada de sabotajes contra bicicletas de alquiler en Valencia tras el goteo de denuncias presentadas por los negocios afectados. Los ataques se concentran en Ruzafa y El Carmen, aunque también se han registrado en Patraix y la zona del puerto, con ruedas pinchadas, sillines rajados y cerraduras selladas con silicona o pegamento.
Según el relato recogido por Las Provincias, los daños se producen principalmente de madrugada en aparcamientos públicos. Los comercios aseguran que durante algunas oleadas han sufrido entre ocho y diez bicicletas dañadas cada noche durante dos semanas, antes de que los ataques se interrumpieran temporalmente. Las empresas sitúan el inicio de los episodios sistemáticos en el verano de 2024 y apuntan a nuevos ataques durante marzo de este año.
La tensión también afecta a los trabajadores. Un empleado de un establecimiento del barrio del Carmen, identificado como Andrei, relató que le colocaron en la espalda una pegatina con el lema «Tourist go home». Los negocios sostienen además que reciben insultos desde terrazas y sospechan que el material propagandístico, con diseños distintos según el barrio, podría apuntar a actuaciones organizadas por zonas.
La mayoría de los comercios evita explicar a los clientes el origen de los pinchazos y atribuye los problemas a un mal aparcamiento o a objetos en la calzada para no perjudicar la imagen de Valencia. Los empleados aseguran que instruyen a los turistas para circular despacio por el centro histórico, hacerlo en fila y estacionar únicamente en los puntos autorizados, aunque admiten que no pueden controlar su comportamiento una vez abandonan la tienda.
El impacto económico ya amenaza la continuidad de algunos negocios. Una empresa de origen valenciano con cinco establecimientos en la capital prepara el cierre definitivo de dos locales por las pérdidas acumuladas, las reparaciones y la caída de clientes. Cada cambio de cámara cuesta entre tres y cinco euros, una cantidad que se multiplica cuando los ataques afectan a varias bicicletas a la vez.
Los comerciantes dicen comprender el malestar vecinal por la saturación de las calles, pero rechazan el método utilizado. A los daños del vandalismo se suma la competencia de los bonos diarios de Valenbici, que, según los negocios privados, ha agravado la presión sobre un sector ya afectado.
Información elaborada a partir de Las Provincias.