Los guías turísticos de Valencia piden multas contra el intrusismo y una regulación proporcionada del sector
Los guías de Valencia piden sancionar el intrusismo y una normativa de grupos turísticos proporcionada, frente al borrador municipal de 20 y 25 personas.
La plataforma de guías de turismo de la Comunitat Valenciana reclama que la futura normativa municipal sobre grupos turísticos no penalice a los profesionales habilitados y que se priorice la lucha contra el intrusismo. La propuesta llega después de que el Ayuntamiento de Valencia planee modificar la ordenanza de Movilidad para limitar a 10 personas los grupos de turistas que circulan juntos en bicicleta o patinete eléctrico. Además, el borrador previo fija en 20 personas el máximo de los grupos con guía en Ciutat Vella y en 25 en el resto de la ciudad. La norma sigue en fase de borrador y en manos de los servicios municipales, que ultiman la redacción de sus artículos.
Según la plataforma, comparten la preocupación por preservar la convivencia, proteger el patrimonio y ordenar los flujos turísticos en el centro, pero consideran imprescindible que la regulación sea proporcionada, realista y eficaz. A su juicio, el problema proviene en buena medida de la actividad ilegal, la falta de inspección y determinados formatos de movilidad turística que operan sin una ordenación suficiente, y no deben asumirlo los guías profesionales habilitados, en su mayoría autónomos.
La asociación denuncia la proliferación de personas que realizan visitas guiadas sin la habilitación administrativa exigible, así como operadores que exhiben credenciales que no autorizan el ejercicio de la profesión. También menciona academias privadas, empresas de turismo activo y eventos de ocio que se presentan de forma equívoca ante los visitantes. Asimismo, alerta de grupos numerosos de bicicletas que se detienen en plazas y calles patrimoniales, y de rutas en tuk-tuk u otros vehículos ligeros cuyos conductores pueden ejercer funciones de guía sin habilitación, con micrófonos y distracciones al volante. Señala, por último, las actividades comerciales que ocupan el espacio público o bloquean el paso.
Respecto al límite de 20 personas, la plataforma considera que una cifra rígida puede ser incompatible con el turismo educativo, social y cultural, y pide revisar su aplicación indiscriminada. Propone reforzar las inspecciones en Ciutat Vella y en los principales enclaves patrimoniales, especialmente en fines de semana, puentes, temporada alta y jornadas de llegada de cruceros, y comprobar la habilitación de quien realiza las visitas y no solo la de la empresa que las comercializa.
Entre sus demandas figura también un sistema sencillo de identificación profesional, verificable por la Policía Local, los servicios municipales, los responsables de museos y los propios usuarios. Finalmente, reclama sanciones proporcionales y efectivas para quienes ejerzan sin habilitación, utilicen acreditaciones engañosas o reincidan en la prestación irregular del servicio.
Información elaborada a partir de Las Provincias.