Juicio en València por el crimen en el culto evangélico de Nazaret: el acusado de asestar la puñalada mortal declara ant
Juicio en el Tribunal del Jurado de València por el crimen en un culto evangélico de Nazaret: forenses describen las heridas y declaran los tres acusados.
El Tribunal del Jurado de València ha escuchado en su cuarta sesión a los médicos forenses del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IMLCF) de la ciudad, que describieron las heridas sufridas por Antonio Flores Castro, de 24 años, asesinado, y por su hermano Israel, de 16 años, que sobrevivió tras recibir un apuñalamiento potencialmente mortal. Algunos familiares abandonaron la sala antes de que se leyeran los detalles.
Según los forenses, Antonio recibió dos puñaladas: una en el glúteo y otra en el tórax, que le afectó a la aurícula derecha del corazón y al pulmón. Ambas procedían de un arma blanca de hoja plana, de un solo filo y sin sierra. La víctima no presentaba heridas defensivas y no se encontraron restos de alcohol ni drogas en su organismo. Israel presentaba dos heridas en la pared abdominal, una de ellas con evisceración, que le perforaron en tres puntos hasta casi tocar la columna vertebral. Los médicos las calificaron de «potencialmente mortales» y señalaron que, sin el traslado en el coche que le auxilió, habría fallecido en minutos. Preguntados por la acusación particular, ejercida por el penalista Manuel Sáez, sobre si Israel se salvó de milagro, los forenses respondieron que «milagro no es término médico legal, pero efectivamente».
En sus declaraciones, Diego M. M., el pianista, aseguró que salió al oír gritos y vio a su hijo discutiendo con Israel. Según su versión, Antonio se dirigió hacia él y «saqué la navaja, la abrí y le pinché en el culo y en el pecho». Explicó que lleva la navaja «como un móvil o una llave desde hace muchos años». José M. M., hijo de Diego, reconoció que dio dos pinchazos a Israel, alegando que lo hizo al sentirse amenazado. El abuelo, Joaquín M. M. «Forrines», negó llevar un garrote, aseguró que su bastón era el mismo con el que acude a diario al juicio y afirmó que recibió un golpe en la cara que lo tiró al suelo. Reconoció que se entregó una navaja a los agentes el 14 de mayo en Alzira, que dijo llevar para cortar ramales, y que no acudió al hospital porque creía que «esta gente me mata».
Las defensas, a cargo de los letrados Carlos Torreño, Carlos Albors y Alfredo Escudero, han modificado sus escritos: sostienen que las heridas de Israel fueron lesiones graves y no un intento de asesinato, y piden atenuantes como la confesión o la reparación del daño. Las conclusiones de acusaciones y defensas se leerán este viernes y el lunes. Después, el magistrado-presidente entregará al jurado por escrito el objeto del veredicto, y los miembros del jurado se retirarán a deliberar.
Información elaborada a partir de Levante-EMV.