Los tratamientos dirigidos acercan la leucemia mieloide crónica a una vida normal
Los inhibidores de tirosina cinasa han cambiado el pronóstico de la leucemia mieloide crónica y permiten una vida casi normal a muchos pacientes.
La leucemia mieloide crónica (LMC), que antes podía evolucionar hasta ser mortal, puede controlarse durante largos periodos en la mayoría de los pacientes gracias a los inhibidores de tirosina cinasa (TKI). Para quienes responden adecuadamente al tratamiento, la expectativa de vida puede aproximarse a la de la población general, según explica la hematóloga Carlota Portocarrero de las Heras Pérez, del MD Anderson Cancer Center Madrid–Hospiten.
La LMC se origina por una alteración genética que provoca un aumento descontrolado de glóbulos blancos en la médula ósea. En concreto, un intercambio de información entre los cromosomas 9 y 22 genera el gen anómalo BCR::ABL1, cuya proteína activa señales que favorecen el crecimiento y la supervivencia de las células leucémicas.
La enfermedad suele avanzar más lentamente que las leucemias agudas y con frecuencia se detecta en una analítica solicitada por otro motivo. Cuando aparecen síntomas, pueden incluir cansancio o debilidad por anemia, hematomas o sangrados por un descenso de plaquetas y molestias relacionadas con el aumento del tamaño del bazo.
El descubrimiento de la alteración genética y de la proteína asociada permitió desarrollar tratamientos específicos. La llegada del imatinib en 2001 marcó un punto de inflexión, y los fármacos posteriores han permitido controlar la enfermedad durante largos periodos y mantener una vida cotidiana activa cuando existe una buena respuesta y tolerancia.
El seguimiento médico es esencial: las revisiones y los análisis moleculares permiten comprobar la respuesta, detectar una posible pérdida de eficacia y vigilar los efectos secundarios. La especialista señala que aún quedan retos, como las resistencias, la suspensión segura del tratamiento y la elección de la estrategia más adecuada para cada paciente.
La información resulta de interés para Valencia al abordar los avances en una enfermedad oncohematológica y la evolución de sus tratamientos, aunque el texto no aporta datos específicos de pacientes ni de centros sanitarios de la provincia.
Información elaborada a partir de Levante-EMV.