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El relojero industrial de Castilla y León busca relevo desde Valladolid

El relojero industrial Juan José Martín busca relevo desde Valladolid tras 45 años atendiendo relojes de Castilla y León.

Redacción · Valladolid 2 min de lectura

Juan José Martín Delgado, relojero industrial afincado en Valladolid, ha decidido jubilarse tras 45 años manteniendo los relojes de campanarios, torres de ayuntamientos, empresas y otros edificios de Castilla y León. A sus 70 años, busca a una persona interesada en aprender el oficio y continuar con un negocio que, asegura, está saneado y cuenta con una cartera fija de clientes.

Martín, propietario de Rirecalmar, en el barrio vallisoletano de La Victoria, afirma que actualmente es el único profesional dedicado a esta actividad en Castilla y León. Su intención es acompañar durante un año a quien asuma el negocio y transmitirle sus conocimientos, además de facilitarle relojes, piezas y herramientas.

El traspaso incluye el nombre y la clientela, pero no obliga a mantener el establecimiento en Valladolid. El futuro profesional podría instalarse en cualquier punto de la comunidad, ya que tendría que desplazarse para atender a ayuntamientos y empresas. Martín sostiene que es una actividad de la que se puede vivir y reclama que el oficio no se pierda.

La profesión exige conocimientos básicos de electricidad, redes y mecánica, además de habilidad manual. El relojero explica que los sistemas actuales son cada vez más digitales y delicados, aunque la mayoría de las averías pueden resolverse sin trasladar los equipos al taller. Los relojes antiguos, en cambio, suelen requerir intervenciones distintas para conservar su apariencia y adaptar su funcionamiento.

Entre sus trabajos figura el mantenimiento de los relojes de las torres consistoriales, una tarea que puede implicar subir a los campanarios con arnés para instalar electromazos o reparar esferas. También programa cada Navidad los villancicos del sistema de sonido de Laguna de Duero y se encarga de ajustes horarios en instalaciones que todavía no realizan automáticamente el cambio de hora.

Martín reconoce que le da pena cerrar una etapa que le ha llevado durante décadas por pueblos y ciudades de la comunidad, pero considera que ha llegado el momento de retirarse. Su prioridad ahora es encontrar un relevo que garantice la continuidad de un oficio que considera en peligro de extinción.

Información elaborada a partir de El Norte de Castilla.

Fuente Elaborado por la redacción a partir de El Norte de Castilla · Ver original

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