La EDAR de Valladolid retira toallitas y basura antes de devolver el agua al Pisuerga
La depuradora de Valladolid retira toallitas y basura, trata el agua residual y produce hasta el 60% de su electricidad con biogás.
La Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Valladolid procesa el agua residual de la ciudad y también la lluvia que arrastra suciedad antes de devolverla al río Pisuerga. La planta retira en su primera fase grandes cantidades de toallitas húmedas, compresas y envases, residuos que pueden provocar atascos y averías graves en sus bombas.
El agua llega por gravedad hasta un pozo situado a 26 metros de profundidad, que también funciona como tanque de tormentas durante las precipitaciones intensas. Desde allí se bombea para que avance por las distintas etapas de depuración. En el desbaste inicial se extraen los sólidos y las arenas acumuladas.
La jefa de planta, Beatriz Rodríguez Gutiérrez, advierte de que «el inodoro no es una papelera» y explica que las toallitas generan problemas en las bombas de 365 kilovatios instaladas en las profundidades. La EDAR consume unos 1.200 megavatios hora al mes y cuenta con una entrada doble de línea para garantizar el suministro eléctrico.
En el reactor biológico, las bacterias eliminan la contaminación disuelta, incluida la materia orgánica, el nitrógeno y el fósforo. El Pisuerga está catalogado como zona sensible por la Confederación Hidrográfica del Duero, por lo que los límites de vertido de nutrientes son especialmente restrictivos.
La depuración genera lodos orgánicos que se transforman en biogás, principalmente metano, en digestores anaerobios. Este gas se almacena en dos gasómetros visibles desde la carretera y se utiliza en motores de cogeneración. Gracias a este sistema, la planta produce entre el 50% y el 60% de la energía eléctrica que consume.
Información elaborada a partir de El Norte de Castilla.