Valladolid reúne a expertos para mejorar el diagnóstico de las piernas inquietas
Expertos reunidos en Valladolid alertan del infradiagnóstico del síndrome de piernas inquietas, que podría afectar al 10% de la población.
Neurólogos, neurofisiólogos, neuropediatras, médicos de Familia, psiquiatras, profesionales de enfermería y pacientes se reunieron en Valladolid para analizar el infradiagnóstico del síndrome de piernas inquietas, también conocido como enfermedad de Willis-Ekbom. El congreso de la Asociación Española del Síndrome de Piernas Inquietas (AESPI) se celebró el sábado en el Hospital Universitario Río Hortega.
Los expertos calculan que esta patología afecta al 10% de la población, aunque los diagnósticos en consulta no llegan al 1%. El síndrome provoca molestias y dolor en las piernas durante el reposo, que mejoran al levantarse y moverse, y puede extenderse al torso y los brazos en los casos más avanzados.
Ángel Fernández, neurólogo del Hospital de El Bierzo, formado en el Clínico de Valladolid e integrante del consejo científico de AESPI, explicó que la enfermedad se diagnostica «poco, tarde y mal» y que a menudo se confunde con calambres, problemas circulatorios, dolencias de espalda o alteraciones nerviosas. Los errores pueden llevar a tratamientos inadecuados y a la prescripción de fármacos que empeoran los síntomas.
La falta de descanso puede asociarse a ansiedad, depresión, problemas del sueño y otras alteraciones, y en los casos moderados o severos puede resultar incapacitante. En los niños, el síndrome se confunde en ocasiones con TDAH, dolores del crecimiento o trastornos respiratorios del sueño. Margarita Castro, neuropediatra y coordinadora de la Unidad de Epilepsia y Sueño Infantil de Recoletas Salud, señaló que hay menores diagnosticados desde los 6 años y advirtió de la importancia del descanso para el aprendizaje y otras funciones del organismo.
El diagnóstico puede comenzar con tres preguntas sobre las molestias en reposo, la necesidad de moverse y su repercusión en el sueño. Después se comprueban, entre otros parámetros, los niveles y depósitos de hierro, ya que muchos pacientes mejoran con este tratamiento. Los especialistas también citan cambios en la dieta, ejercicio, rutinas de sueño y la reducción de alcohol, café y bebidas energéticas; en los casos moderados y severos se puede recurrir a fármacos.
La jornada abordó además cuatro proyectos de investigación sobre el síndrome de piernas inquietas, desarrollados por el neurofisiólogo Javier Puertas y los neurólogos Alex Iranzo, Laura Lillo y Raquel Martín.
Información elaborada a partir de El Norte de Castilla.