El informe de Trabajo retrata la realidad de los riders en Vigo
Un informe del INSST analiza en Vigo las jornadas, la presión del algoritmo y la precariedad de los repartidores de plataformas.
Un estudio del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) analiza las condiciones laborales de los repartidores de plataformas digitales y recoge datos específicos de Vigo: 19 de los 804 profesionales entrevistados trabajaban en la ciudad, frente a 16 en A Coruña. El informe describe un colectivo sometido a la presión de los pedidos, las jornadas prolongadas y el control de los algoritmos.
El reportaje acompaña a varios repartidores durante su jornada en Vigo. Juan Jesús y Manuel, de 22 y 27 años, trabajan exclusivamente en el sector y cargan sus motos junto al Centro Comercial Vialia durante la hora punta. Fernando González Trías, presidente del comité de empresa de Glovo en la provincia de Pontevedra, describe el pitido constante de la aplicación y la presión para completar los encargos incluso con tráfico o lluvia.
El perfil dibujado por el INSST coincide con el de los trabajadores entrevistados en la ciudad: casi nueve de cada diez repartidores son hombres, la edad media es de 29,7 años y el 81% nació fuera de España. Los migrantes latinoamericanos representan el 67% del colectivo. Norberto, venezolano de 51 años residente en Vigo desde hace tres, asegura que se incorporó al reparto porque no encontró otra opción y espera poder trabajar en su sector cuando se convalide su título de Administración y Finanzas.
Los repartidores trabajan una media de 47 horas semanales, aunque los españoles rondan las 35 y los extranjeros se acercan a las 53. Para el 87,1%, esta actividad es su principal fuente de ingresos, mientras que el 79,6% no tiene otro empleo o negocio. El 67,8% reconoce que quiere abandonar el sector y el 42,3% lo considera la vía más accesible para entrar en el mercado laboral.
El presidente del comité de Glovo en Pontevedra afirma que la plantilla de la empresa pasó de unas 120 personas a más de 200 en un año. También denuncia que la compañía combina repartidores propios con una flota subcontratada, una práctica que considera una posible cesión ilegal de trabajadores. Glovo sostiene que se trata de una descentralización permitida y que sus formas de colaboración son conformes a derecho.
El informe señala además que el 43% de los profesionales trabaja por cuenta propia y que el 34% son asalariados, en un contexto marcado por la aplicación de la Ley Rider. Aunque el 78% afirma poder marcar el ritmo de trabajo, solo el 32,7% dice tener margen frecuente para aceptar o rechazar pedidos; el 82% fue penalizado alguna vez por rechazar un envío y el 73% por retrasos.
Información elaborada a partir de Faro de Vigo.