Castellón y Vila-real ganan peso en la inversión inmobiliaria en 2026
El informe de IGRES sitúa a Vila-real y Castellón en el radar inversor por sus precios, industria, empleo y demanda de alquiler.
La provincia de Castellón, con Vila-real entre los municipios señalados, gana presencia en el radar de la inversión inmobiliaria durante 2026, según el informe elaborado por IGRES INVERSION. El análisis apunta a que el encarecimiento de Valencia capital está ampliando el interés hacia localidades con precios de entrada más contenidos, empleo, industria y demanda residencial.
El Informe IGRES 2026 describe un mercado español marcado por la tensión entre la oferta y la demanda. El déficit acumulado se sitúa entre 700.000 y 730.000 viviendas, mientras algunos indicadores reflejan aumentos interanuales de precios cercanos al 15,6%, que alcanzan el 17,3% en determinadas áreas metropolitanas.
La presión también se deja notar en la Comunitat Valenciana, donde ciertas referencias sitúan las subidas próximas al 20%. El informe señala que la población autonómica ha crecido aproximadamente un 9% en cinco años y un 11% en la última década, mientras la construcción de vivienda continúa por debajo de los niveles del anterior ciclo expansivo.
Valencia capital mantiene su atractivo por su población, actividad económica, universidades y servicios, pero el aumento de los precios y la tensión del alquiler llevan a los inversores a ampliar su radio de búsqueda. Según el documento, en la ciudad se han llegado a registrar más de 100 candidatos para un único anuncio de vivienda.
En este contexto, IGRES destaca el papel de municipios próximos que cuentan con buenas conexiones, tejido empresarial y una demanda de alquiler estable. La selección de nuevas oportunidades depende cada vez más de factores como el transporte, la evolución demográfica, los polígonos industriales y la presencia de empleo.
El informe cita expresamente a Almassora, Vila-real y Castellón de la Plana como ejemplos de mercados donde confluyen precios de entrada inferiores a los de Valencia y una base industrial capaz de sostener la demanda residencial. La previsión de IGRES es que los precios continúen subiendo en 2026, aunque a ritmos progresivamente más moderados.
La firma considera que Valencia y Castellón deben analizarse como parte de un mapa inmobiliario más amplio, en el que la combinación de precio, población, empleo, industria y alquiler será determinante para orientar la inversión durante los próximos años.