La A-66 entre Zamora y Benavente cumple 13 años desde el inicio de las obras
La A-66 entre Zamora y Benavente cumple 13 años desde el inicio de unas obras que redujeron los viajes en unos 15 minutos.
El 23 de septiembre de 2013 se colocó la primera piedra del tramo de la A-66 entre Zamora y Benavente, una infraestructura que convirtió la principal conexión entre las dos ciudades de la provincia en una vía de alta capacidad.
Aunque los trabajos habían comenzado un mes antes, la ceremonia oficial marcó el inicio de una obra que concluyó en menos de dos años, incluso antes del plazo previsto, en un contexto todavía condicionado por la crisis económica iniciada en 2008.
La construcción del tramo supuso un coste de 179 millones de euros para las arcas públicas. El resto del presupuesto, hasta situarse cerca de los 1.000 millones, correspondía a la conservación y explotación de la carretera mediante una concesión con un canon anual previsto hasta 2045.
La apertura de la autovía permitió ahorrar aproximadamente 15 minutos en los desplazamientos entre Zamora y Benavente. Sin embargo, todavía no se ha alcanzado el objetivo de bajar de los 30 minutos, una previsión planteada hace más de una década.
El desdoblamiento también generó preocupación entre los negocios de los municipios situados junto a la antigua carretera, al reducirse el tráfico por sus calles. Roales del Pan, Montamarta, Fontanillas de Castro, Riego del Camino, Granja de Moreruela, Santovenia, Villaveza del Agua y Barcial del Barco quedaron al margen del recorrido principal para muchos conductores.
La A-66 es actualmente la principal referencia de la Ruta de la Plata y conecta de norte a sur Gijón y Sevilla, más allá del trazado original de la calzada romana entre Mérida y Astorga.
Información elaborada a partir de La Opinión de Zamora.