Casi el 39% de los menores atendidos por ANAR en Aragón sufrió maltrato físico en su familia
Un estudio de ANAR revela que el 38,8% de los menores atendidos en Aragón sufrió maltrato físico en su familia, por encima de la media nacional.
De los 570 menores de edad que la Fundación ANAR atendió en Aragón entre junio de 2020 y junio de 2025, un 38,8% había sufrido maltrato físico ejercido por su propia familia. Así lo recoge un estudio de la entidad, referente en España en defensa de la infancia, publicado este miércoles sobre la violencia intrafamiliar a nivel nacional. Según el análisis, el maltrato físico es la forma de violencia que más prevalece en la comunidad aragonesa, por encima de la media nacional, que se sitúa en el 34,9%.
El informe, elaborado por el centro de estudios e investigación ANAR con el apoyo del Ministerio de Igualdad, señala también que el 29,5% de los menores atendidos en Aragón sufrió maltrato psicológico en su entorno familiar, lo que supone 168 casos. Es la segunda forma de violencia más frecuente en la comunidad, y coincide con el promedio estatal.
El estudio destaca que la violencia machista intrafamiliar, es decir, aquella en la que el padre, la pareja o la expareja de la madre ejerce violencia contra ella o contra los hijos, es la que más ha aumentado en los últimos años, con un incremento del 237% en todo el país. En Aragón, ANAR atendió 46 situaciones de agresiones sexuales, un 8,1% del total, mientras que a nivel estatal esta forma de violencia se ha duplicado hasta situarse en el 10,4%.
En cuanto al abandono dentro de la familia, en Aragón representa el 11,7% de los menores que acudieron a la fundación, unos 67 casos. Aunque otras comunidades como la Comunidad Valenciana, Extremadura, Asturias, Baleares o Canarias presentan cifras peores, la media estatal se sitúa en el 14,6%. El informe indica que, a nivel nacional, en el 44,3% de los casos de abandono el responsable es el padre o padrastro, especialmente durante los periodos de visitas, y que cuando lo ejerce la madre o madrastra suele darse una alta prevalencia de situaciones en las que el padre o padrastro está ausente o no ejerce un papel protector.
Ante estos resultados, la fundación propone reforzar la formación de las familias en crianza positiva, mejorar la detección temprana de la violencia, incluida la psicológica y la digital, garantizar una atención psicológica especializada y accesible, apoyar a los hogares vulnerables y fortalecer la coordinación entre instituciones. Reclama además un aumento de los juzgados de violencia contra la infancia y la adolescencia previstos en la ley de protección a la infancia (Lopivi).
Información elaborada a partir de El Periódico de Aragón.