Cómo limpiar y guardar las sandalias para prolongar su vida útil
Consejos de La Ordenatriz para limpiar plantillas, piel, corcho y ante antes de guardar las sandalias hasta el próximo verano.
Con el otoño ya iniciado, llega el momento de limpiar las sandalias antes de guardarlas en el armario. La organizadora profesional Begoña Pérez, conocida como La Ordenatriz, recomienda actuar sobre las manchas de sudor, polvo y uso acumuladas durante el verano, especialmente en plantillas, tiras, corcho y ante.
Para las plantillas descubiertas, aconseja mezclar medio litro de agua caliente con dos cucharaditas de jabón en escamas y 50 mililitros de amoniaco. La mezcla puede aplicarse con un pulverizador y frotarse con un cepillo de dientes nuevo, sin empapar demasiado el calzado.
Después, hay que retirar los restos con un trapo de cocina humedecido solo con agua y dejar secar las sandalias a la sombra. Cuando la plantilla esté completamente seca, se puede pasar suavemente un estropajo seco para recuperar parte de la textura del ante.
La misma mezcla sirve para limpiar las correas de piel y las suelas de corcho barnizado, aunque en estos casos se recomienda mojar una bayeta y frotar con cuidado. A continuación, debe utilizarse otra bayeta humedecida con agua para retirar la suciedad y el producto.
El ante requiere un cuidado específico. La Ordenatriz propone cubrirlo con champú seco durante 15 minutos y cepillarlo después. Para manchas de aceite o alimentos grasos, plantea humedecer la zona con alcohol, cubrirla con polvos de talco durante tres días y retirar el polvo con un cepillo seco.
Es importante no guardar las sandalias hasta que estén totalmente secas y evitar el sol directo, ya que el calor puede resecar la piel, deformar algunos materiales o alterar el acabado del corcho. La limpieza previa puede ayudar a prevenir malos olores, manchas difíciles y un desgaste prematuro.
Información elaborada a partir de El Periódico de Aragón.