El solar de dos conventos de Zaragoza encara una nueva transformación residencial
El antiguo convento de Santa María de Jerusalén, en Zaragoza, afronta una transformación residencial tras su venta por seis millones.
El antiguo convento de Santa María de Jerusalén, en el entorno del paseo Isabel la Católica de Zaragoza, se prepara para una nueva transformación vinculada a la vivienda privada. Las últimas cinco monjas clarisas abandonaron el recinto en 2014 y la family office aragonesa Bancalé adquirió los terrenos en 2019 por seis millones de euros.
La historia de la comunidad religiosa en Zaragoza se remonta a 1484, cuando las clarisas se instalaron en el número 19 del paseo Independencia, con el respaldo de Juan de Coloma, secretario de los Reyes Católicos. El inmueble sufrió graves daños durante los Sitios y, siglos después, llegó a albergar una escuela femenina.
En los años cuarenta del siglo XX, las monjas se trasladaron a la manzana situada en la prolongación de Gran Vía, hoy paseo Isabel la Católica. Desde allí fueron testigos de la construcción del hospital Miguel Servet y de la inauguración del estadio municipal de La Romareda.
El primer convento fue vendido a una constructora y posteriormente derribado. En sus terrenos se levantó un edificio con viviendas de lujo, oficinas y otros usos, que hasta 1999 acogió los cines Coliseo y la sede de La Equitativa, compañía integrada desde hace años en Axa. La operación también contribuyó a completar el paseo Independencia con sus característicos porches.
La parcela del convento de Jerusalén vuelve ahora a estar en el centro de la transformación urbanística del barrio de La Romareda. El entorno afronta además la renovación asociada al estadio, que será sede del Mundial de 2030 y tiene prevista su inauguración en 2027.
Información elaborada a partir de El Periódico de Aragón.