La modernización de ascensores afronta el reto de comunidades y edificios envejecidos
La mitad de los ascensores españoles supera los 20 años y su renovación afronta retos económicos, normativos y de accesibilidad.
España cuenta con cerca de 1,2 millones de ascensores y aproximadamente la mitad tiene más de veinte años, según João Penedo, responsable de Otis para Iberia, Oriente Medio y África. La renovación de estos equipos se plantea como un reto para mejorar la seguridad, la accesibilidad, la eficiencia y la conectividad de una infraestructura esencial también para los vecinos de Zaragoza.
Penedo señala que la modernización no depende únicamente del coste, sino también de la dificultad de alcanzar acuerdos en comunidades de propietarios con numerosos titulares. Para facilitar las obras, Otis afirma que ofrece soluciones modulares para renovar los equipos por fases y ha puesto en marcha para nuevos clientes un plan de financiación sin intereses de hasta diez años.
La nueva normativa ITC AEM 1 obliga a adaptar numerosos ascensores a mayores requisitos de seguridad y accesibilidad. El responsable de Otis advierte de que los edificios parten de situaciones distintas, según la antigüedad y el estado de conservación de los equipos y la capacidad económica de cada comunidad.
El envejecimiento de la población añade presión a esta transformación. Según Penedo, alrededor del 21% de los habitantes de España supera los 65 años y cerca del 80% de las viviendas no está adaptado al envejecimiento. A su juicio, los ascensores deben responder a las necesidades de personas con diferentes capacidades físicas, sensoriales y cognitivas.
Entre los efectos de una renovación cita una mayor fiabilidad, menos averías y paradas inesperadas, más seguridad y accesibilidad, así como posibles mejoras en el rendimiento energético. También sostiene que un ascensor actualizado puede contribuir a reforzar el valor del inmueble y la calidad de vida de sus residentes.
De cara a la próxima década, Penedo imagina ascensores más seguros, conectados y eficientes, capaces de anticipar incidencias y optimizar el mantenimiento. En España, añade, el reto estará especialmente condicionado por el peso de las comunidades de propietarios y por la necesidad de lograr consensos entre realidades económicas muy distintas.
Información elaborada a partir de El Periódico de Aragón.