La Noche de Almetas en Aragón: tradición, origen y el papel de Zaragoza en la historia de la celebración
Repaso a la Noche de Almetas, la tradición aragonesa de Todos los Santos, y a los pueblos íbero, celtíbero y vascónico de la zona de Zaragoza.
Con motivo del Día de Todos los Santos, El Periódico de Aragón repasa la Noche de Almetas, una tradición aragonesa de recuerdo a los difuntos que convive con el auge de Halloween. Según el texto, el 1 de noviembre es el día del año con más visitas a los cementerios españoles, mientras que la celebración importada de Estados Unidos ha ganado peso en los últimos años, con disfraces y el «truco o trato» como señas de identidad.
El artículo recuerda que Halloween tiene raíces europeas y celtas, vinculadas a la fiesta de la cosecha y a celebraciones como Samhain, con una fuerte relación con la noche dedicada a los difuntos. En Aragón, esa misma idea se mantiene en la Noche de Ánimas, de Difuntos o Nuei d’Almetas, cuyas costumbres pueden rastrearse hasta la Antigüedad.
Zaragoza aparece en el relato como punto de partida de la historia cultural de la zona. Según el texto, Salduie, la Zaragoza prerromana, era un poblado de cultura íbera, mientras que Contrebia Belaisca, situada a pocos kilómetros al sur y hoy en el término municipal de Botorrita, era celtíbera. Alaún, la actual Alagón, a poco más de 30 kilómetros, tenía una cultura vascónico-aquitana, lo que muestra la diversidad de pueblos que convivieron en un espacio reducido.
La tradición tiene su foco en Radiquero, a los pies de la Sierra de Guara, donde la Asociación O coronazo impulsa la elaboración de calabazas que se colocan alrededor de una cruz de piedra. Después, jóvenes y mayores buscan las almetas y los totones: las primeras, almas en pena con dos cirios que intentan que los vivos sujeten sus velas; los segundos, guardianes del cementerio que portan una sola vela.
El texto también menciona otras localidades que han recuperado la celebración, como Trasmoz y Lupiñén. Gustavo Adolfo Bécquer, que escribió «El monte de las ánimas» durante su estancia en el monasterio de Veruela, aparece como referencia literaria de estas creencias.
Información elaborada a partir de El Periódico de Aragón.