Alex y Paula buscan una vida autosuficiente en una finca aislada
Alex y Paula viven con su bebé en una finca aislada y trabajan para producir alimentos y avanzar hacia la autosuficiencia.
Alex y Paula han dejado atrás la ciudad para construir, junto a su bebé, una nueva vida en una finca aislada en la montaña. Su objetivo, según explican, es avanzar hacia la autosuficiencia mediante el cultivo de alimentos, la cría de animales y el aprovechamiento de los recursos del entorno.
La pareja trabaja a diario en la huerta y produce verduras para su propio consumo. Una parte de la cosecha la venden para obtener ingresos y afrontar los gastos de la finca, ya que vivir en el campo no elimina la necesidad de comprar herramientas, realizar reparaciones o mantener las instalaciones y cuidar de los animales.
Alex ya había vivido anteriormente en una cabaña del Pirineo durante varios años y también pasó seis meses en prisión. Ahora quiere centrarse, junto a Paula, en un proyecto de vida alejado de la rutina urbana y de las obligaciones convencionales.
Para la pareja, aprovechar lo que ofrece el entorno es una parte esencial de su forma de vida. «Es importante alimentarnos de nuestro entorno», señalan, en referencia a la relación entre la producción de alimentos y el lugar donde viven.
Ambos reconocen que avanzar hacia la autosuficiencia requiere aprendizaje, planificación y esfuerzo constante. «Es un camino eterno que nadie nos ha enseñado», explican, mientras afrontan cada temporada nuevos retos relacionados con los cultivos, los animales y la gestión de los recursos.
La historia refleja una tendencia que también puede interesar en Alicante y la Comunidad Valenciana: el intento de algunas personas de alejarse de la ciudad y depender menos de los productos y servicios convencionales, aunque el texto no concreta la ubicación de la finca.
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