Un investigador alicantino participa en un hallazgo clave sobre la cicatrización
Pablo Vicente Munuera, colaborador de la Universidad de Alicante, participa en un estudio sobre las fuerzas celulares que aceleran el cierre de heridas.
El investigador postdoctoral en Biología Computacional Pablo Vicente Munuera, que colabora actualmente con la Universidad de Alicante, ha participado en un estudio que identifica cómo las células coordinan sus fuerzas en tres dimensiones para cerrar las heridas con mayor eficiencia. El trabajo se ha publicado en The EMBO Journal.
La investigación, desarrollada por científicos de University College London (UCL) y King’s College London con la participación de Jose J. Muñoz, de la Universitat Politècnica de Catalunya, muestra que la reparación de los tejidos no depende solo de los movimientos de su superficie. También intervienen fuerzas que recorren los laterales de las células situadas en el borde de la herida.
El equipo estudió este proceso en tejido del ala de la mosca de la fruta y observó estructuras contráctiles formadas por actomiosina, una combinación de actina y miosina. Estas estructuras conectan la parte superior e inferior de las células, contribuyen a acortarlas y ayudan a coordinar sus cambios de forma mientras se cierra la lesión.
Según explica Munuera, los investigadores suelen observar los epitelios desde una perspectiva plana, aunque los tejidos de los órganos tienen una geometría más compleja. Las técnicas de imagen en vivo y un modelo computacional tridimensional permitieron analizar la relación entre las distintas superficies celulares. Las predicciones se contrastaron con experimentos realizados con moscas modificadas genéticamente.
El hallazgo podría orientar futuras investigaciones sobre la influencia de las propiedades mecánicas de los tejidos en la cicatrización. Entre las líneas de estudio se encuentra analizar cómo la tensión aplicada mediante apósitos puede afectar al cierre de las heridas, aunque el trabajo no demuestra la eficacia de un nuevo apósito ni se traduce todavía en un tratamiento.
Munuera destaca que se trata de investigación básica y que serían necesarios estudios específicos en humanos para comprobar si estos mecanismos pueden trasladarse a la práctica clínica. El tratamiento de heridas crónicas y complejas en España supone un coste aproximado de 4.500 millones de euros al año, cerca del 5% del gasto sanitario total.
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