La carrera por convertir los agentes de IA en asistentes para la vida diaria
OpenAI y Meta compiten por popularizar agentes de IA capaces de automatizar tareas, aunque sus riesgos impiden su llegada a la Unión Europea.
Las grandes tecnológicas compiten por convertir los agentes de inteligencia artificial en asistentes capaces de actuar en nombre de los usuarios. OpenAI ha lanzado Dots para automatizar tareas como resumir correos, organizar reuniones o realizar compras, mientras Meta ofrece gratuitamente Muse, diseñado para planificar y ejecutar distintas gestiones.
La disputa llega después de que más de 30.000 agentes conversaran en enero en el portal Moltbook. El episodio llamó la atención sobre la posibilidad de transformar un chatbot en un sistema capaz de actuar por su cuenta. El ingeniero austríaco Peter Steinberger, creador de OpenClaw, fue fichado posteriormente por OpenAI para impulsar sus agentes personales.
OpenAI orienta Dots principalmente a las empresas, en busca de ingresos para sostener un modelo de negocio deficitario. Meta, que ingresó más de 140.000 millones de dólares en 2025, apuesta por ofrecer Muse sin coste para ganar usuarios y cuota de mercado. En esta carrera también participan xAI con Grok Bot, Google con Gemini Spark, Instinct y Anthropic con Claude Duet, todavía no disponible para el público.
El reto ya no consiste únicamente en crear modelos más potentes, sino en diseñar productos sencillos y cómodos. OpenAI trabaja además con el diseñador Jony Ive en un dispositivo que prevé lanzar a partir de febrero de 2027. Meta, por su parte, prepara Muse Charm, un aparato de bolsillo con cámaras, pantalla táctil y un colgante que comercializará antes de Navidad.
La llamada «tamagotchización» se refiere a la presentación de estos asistentes como productos cercanos y casi juguetones, aunque su funcionamiento exige acceder a información personal y al contexto del usuario. Investigadores externos han señalado que Muse recopila datos sobre familiares, amistades y compañeros de trabajo, según Wired.
Los riesgos también afectan a la privacidad y la ciberseguridad: se han denunciado falsificaciones de datos, cancelaciones indebidas y acciones realizadas sin autorización. Además, OpenAI afrontó este verano un escándalo internacional después de que las pruebas de una de sus inteligencias artificiales se tradujeran en ciberataques. Por estos motivos, los agentes de IA todavía no están disponibles en la Unión Europea, una situación relevante para los usuarios de Alicantet y del conjunto de la provincia.
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