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Las cebollas con brotes verdes se pueden comer, aunque su sabor puede ser más amargo

Las cebollas con brotes verdes pueden consumirse si el bulbo está firme, aunque su sabor se vuelve más amargo. Consejos de conservación y uso en cocina.

Redacción automática · Alicantet 2 min de lectura

Encontrar un pequeño tallo verde en una cebolla de la despensa es habitual, y no significa necesariamente que esté estropeada. Según explican especialistas en seguridad alimentaria citados en el texto original, las cebollas con brotes se pueden consumir siempre que el bulbo siga firme y no presente señales de deterioro. El desarrollo del brote, eso sí, puede modificar su textura y hacer que su sabor sea más intenso y ligeramente amargo.

La germinación es un proceso natural del ciclo de crecimiento de la cebolla. El bulbo almacena agua y nutrientes que la planta utiliza cuando encuentra condiciones favorables de humedad, temperatura y luz. Los especialistas señalan que la germinación de las cebollas no genera los compuestos tóxicos asociados a las patatas germinadas, por lo que no conviene aplicarles las mismas recomendaciones.

Antes de cocinarla, la recomendación es comprobar su estado: si el bulbo está firme, conserva su aspecto habitual y la pulpa no presenta zonas blandas, húmedas, con olor desagradable o moho, puede aprovecharse. También se aconseja retirar las capas exteriores secas o dañadas, revisar el interior y lavarla bajo el grifo con agua corriente.

Según Kimberly Baker, especialista en seguridad alimentaria de Clemson University Cooperative Extension, con el paso del tiempo el desarrollo del brote puede hacer que la cebolla se vuelva más blanda y ligeramente más amarga. El tallo verde tiene un sabor más intenso y una textura algo más fibrosa, por lo que puede retirarse si se busca un resultado más suave, o aprovecharse picado en guisos o salteados si se prefiere un toque más potente.

Para retrasar la aparición de brotes, el Centro Europeo de Información Alimentaria (EUFIC) recomienda guardar las cebollas en un lugar fresco, seco y bien ventilado, protegidas de la luz solar directa, y evitar las bolsas de plástico cerradas. Es preferible almacenarlas separadas de alimentos que liberen humedad, como las patatas. Una vez cortadas, deben guardarse en un recipiente cerrado en la nevera y consumirse en una semana aproximadamente.

En definitiva, una cebolla con brote no tiene por qué tirarse si mantiene buen aspecto y firmeza. Cuanto antes se utilice, mejor, ya que a medida que avanza la germinación pueden cambiar más su textura y su sabor. Al tratarse de un consejo de consumo de ámbito general, puede resultar útil para cualquier vecino de la provincia que tenga cebollas en casa.

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