La historia del rector de Santa Anna que impulsó el ahorro de las obreras de la Sagrada Família
Ramon Balcells, rector de Santa Anna, impulsó la educación y el ahorro de las obreras de la Sagrada Família antes de ser asesinado en 1937.
Ramon Balcells Masó, sacerdote nacido en Barcelona en 1882, fue rector de la parroquia de Santa Anna desde 1920 hasta su muerte en 1937. Su figura vuelve a la actualidad por su labor con las jóvenes trabajadoras del barrio del Poblet, junto a la Sagrada Família, y por el trágico final de su vida. Según el texto, sus restos reposan en la iglesia de Santa Anna, en el corazón del Gòtic, donde hoy funciona el Hospital de Campaña que atiende a unas mil personas sin hogar.
El actual rector de la parroquia, Peio Sánchez, explica que durante la Guerra Civil, tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, Balcells tuvo que abandonar la iglesia y se escondió en casas de familias que le acogieron. Se movilizó para reunir dinero con el que negociar con los anarquistas el rescate de otros religiosos.
Desde 1902, cuando era seminarista, Balcells observó cómo los jóvenes del barrio, hijos de obreros inmigrantes, dejaban la catequesis al empezar a trabajar. En 1906 abrió una escuela dominical para jóvenes obreras y después una escuela nocturna y otra diurna, todas gratuitas. En 1909 fundó el Patronato Social Escolar de Obreras del Poblet, que llegó a tener 13 aulas en 1925.
En 1921 creó la Caja Social del Patronato para que las trabajadoras ahorraran y tuvieran protección ante situaciones de necesidad. Poco después se abrió al público como Caixa d'Estalvis de la Sagrada Familia, con la colaboración del asesor financiero Francesc Xavier Cunill Bastús.
En marzo de 1937, Balcells y Cunill intentaron huir hacia Francia a través de los Pirineos, con la ayuda de guías que habían pagado 3.000 pesetas cada uno. No llegaron a completar el camino: fueron asesinados y enterrados en tumbas improvisadas en Sant Salvador de Toló, en el Pallars Jussà. No está claro si los guías actuaron por motivos ideológicos o para apropiarse del dinero que llevaban. Sus restos se trasladaron al cementerio de Poblenou en 1943 y llegaron a Santa Anna en 2012.
Información elaborada a partir de El Periódico (Barcelona).