Ahorrar para los hijos no basta: sin testamento, la herencia puede complicarse
Sin testamento, las cuentas pueden bloquearse y una vivienda compartida generar conflictos. Un notario y unos 70 euros bastan para ordenar la herencia.
Muchas familias empiezan a preparar el futuro económico de sus hijos desde su nacimiento, mediante cuentas de ahorro, aportaciones mensuales o la compra de una propiedad. Sin embargo, según advierte el economista y divulgador Andrés Millán, conocido en redes sociales como LawTips, pocas tienen en cuenta qué ocurrirá con ese patrimonio cuando los padres fallezcan. Millán recomienda planificar la sucesión y dejar las últimas voluntades por escrito para evitar complicaciones a los descendientes.
Según explica el experto, si una persona muere sin testamento, sus hijos siguen teniendo derecho a heredar, pero la ley fija quiénes son los herederos y cómo se reparte el patrimonio. Este procedimiento, conocido como sucesión intestada o ab intestato, exige tramitar una declaración de herederos ante notario, acreditar el fallecimiento y la relación familiar, y completar después la aceptación, partición y adjudicación de los bienes. Millán advierte de que, en ese escenario, las cuentas bancarias pueden quedar bloqueadas porque el banco impide nuevas disposiciones ordinarias hasta que los herederos acrediten su condición.
Otro de los escenarios que más conflictos pueden generar es el de una vivienda repartida entre varios familiares, por ejemplo cuando un hijo recibe la nuda propiedad y la madre conserva el usufructo. Millán señala que el nudo propietario no puede vender la plena propiedad sin el consentimiento del usufructuario, algo que puede generar desacuerdos si las relaciones familiares no son buenas. Si uno de los herederos quiere vender y otro prefiere conservar el inmueble, el conflicto puede acabar en un procedimiento judicial de división de cosa común, con la posibilidad de una subasta a un precio inferior al de mercado. Como alternativa, el experto propone compensar económicamente a unos herederos, repartir otros bienes o adjudicar la vivienda a una sola persona a cambio de pagar al resto.
Para Millán, la solución más sencilla es hacer testamento. Según su estimación, el trámite cuesta unos 70 euros en notaría y permite ordenar a quién corresponde cada bien, siempre dentro de los límites que marca la ley. Además, el testamento permite decidir cómo distribuir la parte de libre disposición y establecer previsiones para los descendientes. Cuando hay hijos menores de edad, esta planificación cobra aún más importancia, ya que los progenitores pueden anticipar quién se ocupará de la tutela y de la administración de los bienes que reciban los menores.
El divulgador insiste en no esperar a que surja un problema para ordenar el patrimonio. Recomienda identificar depósitos, inversiones, viviendas, seguros y posibles deudas, y mantener actualizada la documentación. Recuerda además que los hijos heredan tanto los bienes como las obligaciones del fallecido, por lo que conviene conocer la situación patrimonial antes de aceptar una herencia.
Información elaborada a partir de Deia.