Saltar al contenido
Domingo, 8 de noviembre de 2026 Edición Bilbao · Vizcaya
15° / 4° Nuboso
Última hora
Sanidad

Comer con ansiedad en la adolescencia: una investigación de la EHU y pautas para las familias de Bilbao

La EHU presenta en Bilbao un estudio sobre la ingesta emocional en adolescentes vascos y pautas para que las familias detecten señales de alerta.

Redacción automática · Bilbao 2 min de lectura

El Bizkaia Aretoa de Bilbao acogerá este sábado la conferencia «Comer en la adolescencia: ¿hambre o emociones?», incluida en la Zientzia Astea 2026. La ponente será la doctora Itziar Alonso-Arbiol, catedrática de la Facultad de Psicología de la EHU y presidenta de la Sociedad Española para el Avance de la Evaluación Psicológica (SEAEP), que analizará los resultados de un amplio estudio sobre el comportamiento alimentario de los jóvenes.

La investigación, dirigida por su grupo sobre «Ingesta emocional en la adolescencia», siguió durante un año a más de 1.300 adolescentes de la Comunidad Autónoma Vasca de entre 13 y 17 años. Según explica la investigadora, el control psicológico en la crianza, basado en la culpa, la manipulación sutil o la invalidación emocional, influye en la conducta alimentaria a través de un mecanismo en cadena: el adolescente percibe menos a sus progenitores como una fuente de seguridad y, en esa falta de apoyo, recurre a la comida como sustituto del afecto.

Alonso-Arbiol advierte de que no siempre es posible distinguir si pesa más el hambre o la emoción. Tras varias horas sin comer, un momento de estrés o una emoción desagradable puede llevar a un joven a utilizar la comida para regular su ánimo. Tampoco existe una frontera exacta entre un comportamiento normal y una señal de alerta, aunque lo deseable es comer en respuesta al hambre y con alimentos nutritivos. La investigadora señala además que la comida se ha normalizado como recurso cotidiano, algo que no ocurre con otras sustancias, cuyo uso alerta antes a las familias.

Entre los hallazgos, destaca que los adolescentes más autoexigentes presentan con más frecuencia perfiles menos saludables de relación con la comida, como el de quienes comen ante emociones intensas o atraídos por el aspecto de los alimentos, o el de quienes restringen voluntariamente su ingesta. Asimismo, la especialista apunta que un apego más inseguro en la infancia se asocia a conductas alimentarias disfuncionales en la adolescencia, y que el uso de la comida como premio afectivo o la vigilancia intrusiva sobre el peso pueden generar presión psicológica en el hogar.

En cuanto a las diferencias de género, la investigadora explica que no existen diferencias biológicas ni psicológicas en el mecanismo, pero sí en la frecuencia: las chicas recurren más a la comida ante la ansiedad que a otras estrategias, como el alcohol u otras sustancias. Para los padres bilbaínos que noten que su hijo come con ansiedad, Alonso-Arbiol recomienda ver esa situación como una oportunidad para acercarse a él, sin culpabilizarlo, y fomentar que gestione sus emociones de forma progresiva, manteniéndose disponible como apoyo emocional.

Información elaborada a partir de Deia.

Cómo se ha hecho Texto redactado con inteligencia artificial a partir de Deia. No lo revisa una persona antes de publicarse. Ver original · Cómo hacemos este periódico · Comunicar un error

Sección

Comentarios

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Deja tu comentario

Los comentarios se revisan antes de publicarse. No se admiten enlaces.

Más de Sanidad en Bilbao

Toda la sección →
Este sitio usa cookies propias y de terceros. Más info