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Sanidad

El boca-mano-pie se contagia con facilidad en guarderías: claves para aliviar al niño y frenar los contagios

Por qué el boca-mano-pie se contagia tan rápido entre niños, cómo aliviar las molestias en casa y cuándo pueden volver a la guardería.

Redacción automática · Bilbao 3 min de lectura

El síndrome boca-mano-pie es una de las infecciones víricas más habituales en los primeros años de vida y puede extenderse con rapidez en guarderías y colegios. Provoca pequeñas ampollas y llagas que resultan muy dolorosas, sobre todo al comer y beber. Aunque suele ser leve y desaparece por sí sola, conviene conocer cómo se transmite y qué medidas ayudan a sobrellevar los síntomas.

La enfermedad está causada por distintos enterovirus, sobre todo por virus de la familia Coxsackie, y afecta principalmente a menores de cinco años, aunque también puede contraerla gente mayor. El virus se transmite a través de las secreciones de nariz y garganta, la saliva, las gotitas de la tos o los estornudos, el líquido de las ampollas y las heces. Una persona infectada puede contagiar antes de presentar síntomas, y desde el contagio hasta las primeras señales pasan entre tres y seis días.

Los síntomas iniciales incluyen fiebre, dolor de garganta, malestar general y pérdida de apetito. Después aparecen manchas rojas o ampollas en la boca, la lengua, las encías, las palmas de las manos y las plantas de los pies, así como en las nalgas o alrededor de la boca. En algunos niños la erupción es muy discreta.

No existe un medicamento específico contra el virus ni un antibiótico que lo cure. El tratamiento se centra en controlar el dolor y la fiebre y, sobre todo, en evitar la deshidratación. Se recomienda ofrecer agua con frecuencia y en pequeñas cantidades, y alimentos blandos y frescos como yogur, purés templados o fruta no ácida. Conviene evitar comidas muy calientes, saladas, picantes o ácidas, como los cítricos, que irritan las lesiones. El pediatra puede recomendar un analgésico o antitérmico adecuado a la edad y al peso, y no deben administrarse antibióticos por iniciativa propia.

El lavado frecuente de manos con agua y jabón es una de las medidas más eficaces, especialmente tras cambiar pañales o ir al baño. También se aconseja limpiar juguetes y superficies y no compartir cubiertos, vasos o toallas. Sobre la vuelta a la guardería, la pediatra y divulgadora Lucía Galán, conocida como 'Lucía, mi pediatra', explica que no es una enfermedad de exclusión escolar: si al quinto, sexto o séptimo día el niño está bien, come con normalidad y no tiene fiebre, puede reincorporarse, aunque el virus puede seguir eliminándose por las heces entre cinco y seis semanas después de la infección.

Haber pasado la enfermedad no garantiza protección frente a todos los virus que pueden causarla, porque existen distintos enterovirus. Por ello, un niño puede volver a desarrollar boca-mano-pie en otra ocasión. Si reaparecen fiebre, llagas o ampollas, lo indicado es consultar con el pediatra para valorar los síntomas.

Información elaborada a partir de Deia.

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