Daniel C. Miller: los árboles de Bilbao y su papel frente al calor urbano
El investigador Daniel C. Miller, en Bilbao tras la reunión de la red FLARE, defiende más arbolado urbano frente al calor y la conservación de los bosques.
La 12.ª reunión anual de la red internacional FLARE, organizada por la Universidad de Deusto y la Universidad de Notre Dame, se ha celebrado en Bilbao la pasada semana. Entre sus ejes están la conservación de los bosques, la transición energética y el papel de las comunidades locales en la gestión del territorio. El investigador Daniel C. Miller, que sigue en la ciudad tras las conferencias, explica a DEIA que la capital vizcaína fue elegida en parte porque conoce bien el País Vasco: está casado con una vasca y llegó a la Universidad de Deusto como profesor afiliado durante un año sabático de investigación.
Miller señala que Euskadi afronta retos que se repiten en otros lugares del mundo, como los conflictos que surgen cuando se plantea destinar terrenos forestales a paneles solares o a líneas ferroviarias de alta velocidad. También destaca la fragmentación de la propiedad forestal, originada en el siglo XIX con la división de los terrenos comunales en parcelas pequeñas, lo que dificulta la gestión conjunta y puede aumentar el riesgo de incendios. Como posibles soluciones menciona las cooperativas de pequeños propietarios y los modelos de propiedad colectiva que todavía existen en Araba y Nafarroa.
En lo que se refiere a la ciudad, el investigador habla del arbolado urbano como herramienta frente a las olas de calor. Según los estudios que cita, los barrios sin árboles registran temperaturas mucho más altas, y durante los episodios de calor aumentan las muertes relacionadas con las altas temperaturas. Plantar árboles en las calles, afirma, puede ser muy beneficioso para la salud, aunque su efecto tarda en notarse porque crecen despacio.
Miller observa una paradoja local: Bilbao tiene mucho cemento y pocos espacios verdes dentro de la ciudad, mientras que sus alrededores son muy verdes. Recuerda que el parque de Doña Casilda es uno de los pocos espacios de ese tipo en el centro, y subraya la importancia de disponer de oasis verdes accesibles para los vecinos.
Información elaborada a partir de Deia.