Expertos piden familias, colegios y alumnos unidos contra el ciberacoso escolar
El experto Jorge Rendón alerta de que el acoso escolar se traslada a las redes y pide familias, colegios y alumnos unidos para prevenirlo y detenerlo.
El acoso escolar ya no se limita al patio: se traslada a las redes sociales y al WhatsApp, y viceversa. Así lo explica Jorge Rendón, experto de la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar, que participó esta semana en una jornada contra el ciberacoso en el Colegio Franciscanas de Montpellier de Trapagaran. Según Rendón, el problema «se puede prevenir, detectar y detener», pero para ello hacen falta familias, colegios y alumnos trabajando juntos.
Rendón señala que ambos espacios conviven y se retroalimentan. Un menor que sufre acoso en el colegio puede seguir recibiéndolo en casa las 24 horas, y una imagen compartida en internet puede acabar generando burlas y rechazo al día siguiente en las aulas. Añade que los jóvenes a menudo normalizan conductas como crear grupos para burlarse de un compañero, difundir memes o excluirlo deliberadamente, cuando en realidad se trata de maltrato.
Entre las formas más frecuentes de ciberacoso, el experto cita los insultos, las amenazas, los rumores, la publicación de fotografías humillantes, la suplantación de identidad y la exclusión de grupos digitales. Advierte además del auge de nuevas prácticas vinculadas a la inteligencia artificial, como los montajes fotográficos, los vídeos manipulados o deepfakes, la imitación de voces y la difusión de imágenes íntimas con fines de chantaje.
Sobre el silencio de las víctimas, Rendón explica que algunos menores sufren durante semanas o meses sin contarlo, por miedo a represalias, vergüenza o la creencia de que los adultos no les entenderán. Respecto a los suicidios de menores, sostiene que el acoso y el ciberacoso son factores de riesgo importantes para la salud mental, aunque el suicidio es un fenómeno complejo que no tiene una causa única.
Entre las señales de alerta, el experto menciona cambios de humor, tristeza, aislamiento, rechazo a ir al colegio, problemas de sueño, bajada del rendimiento escolar y molestias físicas. Para prevenir, recomienda comunicación, educación y confianza, así como interesarse por la vida digital de los hijos, establecer normas de uso y privacidad, y dar ejemplo de respeto en línea. También subraya que los centros no deben desentenderse, ya que, si el ciberacoso afecta a la convivencia o a la seguridad de un alumno, el colegio debe actuar dentro de sus competencias.
Información elaborada a partir de Deia.