Groenlandia reivindica su autodeterminación ante el acuerdo de seguridad con EE. UU.
El acuerdo entre EE. UU. y Groenlandia reabre el debate sobre la soberanía y el derecho de autodeterminación del territorio autónomo danés.
El acuerdo firmado esta semana entre Estados Unidos y Groenlandia para reforzar la seguridad en el Ártico ha abierto una interpretación política enfrentada. Mientras Donald Trump sostiene que Washington obtiene un control permanente sobre la seguridad y otras necesidades del territorio, Dinamarca y Nuuk defienden que el pacto respeta la soberanía danesa, la integridad territorial y el derecho de los groenlandeses a decidir su futuro.
El texto recuerda que Groenlandia es un territorio autónomo del Reino de Dinamarca y que la Ley de Autogobierno de 2009 reconoce expresamente el derecho de su pueblo a la autodeterminación conforme al derecho internacional. La norma permite convocar un referéndum de independencia; si el resultado fuera favorable, Groenlandia negociaría con Dinamarca las condiciones para convertirse en un Estado soberano.
La primera ministra danesa y el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, han defendido que el acuerdo preserva la autodeterminación y los intereses de Groenlandia. El Gobierno danés, formado en junio de 2026, también ha situado como principios básicos la soberanía, la integridad territorial y el derecho de los pueblos a la autodeterminación frente a cualquier presión sobre el territorio.
El análisis compara el caso groenlandés con Escocia y Quebec. En 2012, el Acuerdo de Edimburgo permitió celebrar un referéndum legal sobre la independencia escocesa, aunque desde entonces los gobiernos británicos han rechazado una segunda consulta alegando que “ahora no es el momento”. En Canadá, la Corte Suprema estableció en 1998 que una mayoría favorable a la secesión, expresada mediante una pregunta clara, obligaría a negociar de buena fe.
El derecho de autodeterminación aparece recogido en la Carta de las Naciones Unidas de 1945 y en los Pactos de Derechos Humanos de 1966. El texto plantea que este principio, junto con las distintas fórmulas de independencia, autogobierno y federalismo, sigue siendo una cuestión central en los Estados plurinacionales, también en el debate político europeo que se sigue desde Bilbao.
Información elaborada a partir de Deia.