La Audiencia de Bizkaia reconoce a un organero como autor único de su órgano
La Audiencia de Bizkaia reconoce a un maestro organero como autor único de un modelo de órgano y condena al ingeniero que colaboró con él.
La Audiencia Provincial de Bizkaia ha reconocido a un maestro organero como único autor y titular de un modelo de órgano de tubos y ha considerado que el ingeniero que colaboró en su desarrollo prestó un mero auxilio técnico. El tribunal revoca así una sentencia anterior y condena al técnico a devolver uno de los dos instrumentos construidos, dejar de alquilarlo, retirar de internet las menciones a su supuesta coautoría e indemnizar al artesano con 4.218,53 euros por los beneficios obtenidos y 3.000 euros por daño moral.
El conflicto se remonta a 2014, cuando el organero ideó un órgano positivo de arca transportable, redactó la memoria técnica y realizó a mano los bocetos de la caja y de la distribución interior. Para convertir ese diseño en planos precisos mediante un modelo informático en tres dimensiones, contó con la ayuda de un ingeniero especializado en ese tipo de programas.
Tras cuatro años de desarrollo y seis de relación profesional, durante los que el ingeniero también participó en varias tareas de construcción y en el ensamblaje de dos ejemplares, comenzó a atribuirse públicamente la coautoría. Además, retuvo uno de los órganos y lo alquiló para conciertos. El organero había registrado la obra únicamente a su nombre en 2017.
En primera instancia, un juzgado de lo Mercantil desestimó la demanda del creador y anuló su inscripción registral al considerar que el instrumento carecía de novedad o altura creativa. La Audiencia de Bizkaia entiende que esa resolución fue incongruente, porque el ingeniero no había cuestionado inicialmente que el órgano fuera una obra protegible, sino que reclamaba figurar como coautor.
En su nueva resolución, la Audiencia concluye que la utilización del software no genera derechos de propiedad intelectual sobre el instrumento. Los magistrados destacan que la principal dificultad creativa residía en los conocimientos de organería necesarios para distribuir el secreto, el teclado y la tubería en un espacio reducido, un saber que atribuyen al maestro. También valoran que las facturas de los materiales estaban a nombre del organero, que trataba con los proveedores y cuyo nombre aparece grabado en el instrumento.
Información elaborada a partir de El Correo (Bizkaia).