Síndrome metabólico a partir de los 40: las cinco señales que conviene vigilar
Síndrome metabólico a partir de los 40: cinco señales que vigilar, factores de riesgo para diabetes tipo 2 y cardiovasculares, y cómo prevenirlo.
Cumplir 40 años no implica una cuesta abajo en la salud, pero a partir de la mediana edad el cuerpo puede empezar a enviar avisos que merecen atención. Según la información publicada por Deia, el problema que conviene vigilar es el síndrome metabólico, una combinación de factores de riesgo que aumenta la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares y que puede avanzar sin síntomas evidentes.
El síndrome metabólico, también llamado síndrome X, reúne alteraciones como la acumulación de grasa abdominal, la hipertensión, los niveles elevados de triglicéridos o colesterol y la glucosa alta en sangre. Uno de sus mecanismos principales es la resistencia a la insulina, que obliga al organismo a producir más de esta hormona para mantener el azúcar en niveles adecuados. La genética, el sedentarismo, la alimentación y el estilo de vida influyen en su aparición.
Para diagnosticarlo, los profesionales sanitarios valoran cinco criterios: exceso de grasa abdominal, triglicéridos elevados, colesterol HDL bajo, presión arterial elevada y glucosa elevada en ayunas. En general, se considera que una persona presenta el trastorno cuando reúne al menos tres de ellos, aunque no es necesario que aparezcan los cinco.
La prevención pasa por cambios sostenidos en los hábitos cotidianos. El texto recomienda una alimentación basada en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, pescado y aceite de oliva virgen extra, y reducir las bebidas azucaradas, los dulces, los ultraprocesados y las grasas saturadas. La actividad física regular, como caminar a paso ligero, montar en bicicleta, nadar o bailar, ayuda a mejorar la sensibilidad a la insulina y el perfil lipídico.
El descanso también influye en la salud metabólica. Dormir poco de forma habitual y convivir con estrés persistente puede dificultar el control del apetito, la glucosa y el peso. Mantener horarios regulares y limitar las pantallas antes de acostarse son medidas que pueden ayudar.
Cuando los cambios de hábitos no bastan, el médico puede recomendar tratamientos para reducir la presión arterial, controlar el colesterol o los triglicéridos y regular la glucosa. Acudir a los controles preventivos recomendados es clave para detectar estos problemas a tiempo.
Información elaborada a partir de Deia.