Olfatear no es perder el tiempo: así aprenden los perros con el humantrailing
La educadora Silvia García explica por qué olfatear es clave para los perros y cómo el humantrailing ayuda a resolver problemas y gestionar la frustración.
Cualquiera que pasee a un perro conoce la escena: el animal se detiene una y otra vez en farolas y árboles, y la paciencia del dueño se pone a prueba. Según explica la educadora canina especializada en humantrailing Silvia García, citada por Deia, esas paradas no son un capricho. A través del olfato, el perro averigua quién ha pasado por allí, obtiene información sobre otros animales y explora su entorno, de modo que olfatear es una necesidad básica para conocer el mundo y no una pérdida de tiempo.
La experta subraya que el mundo olfativo de los perros es mucho más complejo de lo que imaginamos. Mientras una persona puede reconocer visualmente a otro perro a cierta distancia, el animal obtiene al acercarse datos adicionales sobre él y sobre lo que ocurre a su alrededor. Según García, cuando un perro está muy activado puede apoyarse más en la información visual y tener más dificultades para distinguir los olores, por lo que observar cómo usa el olfato ayuda a entender mejor su comportamiento.
Una de las formas de trabajar esta capacidad es el humantrailing, una modalidad terapéutica del mantrailing, la búsqueda de personas por olor de referencia. Al perro se le da una prenda con el olor de la persona que debe encontrar y la sigue hasta dar con ella. Para la educadora, el valor de esta actividad va más allá del resultado: el animal toma la iniciativa, explora alternativas y afronta cada cruce o cambio de rastro como un reto que debe resolver, pudiendo equivocarse y probar otra estrategia.
En ese contexto, el humano que acompaña al perro ofrece apoyo cuando hace falta sin quitarle la posibilidad de encontrar su propia solución. Según García, afrontar esas dificultades en un entorno acompañado permite al animal practicar la gestión de la frustración y desarrollar recursos para situaciones nuevas. La experta explica que algunos perros, tras varios meses de trabajo, muestran mayor capacidad para detenerse, valorar lo que ocurre y buscar alternativas, y que también cambia su manera de decidir cuándo se les acerca otro perro o persona.
La propia especialista advierte de que la actividad olfativa no resuelve por sí sola los problemas de comportamiento o emocionales, y que cada animal evoluciona a su ritmo. Además, la persona que lo acompaña influye en la relación: al dar espacio para explorar, aprende a reconocer mejor las señales del perro, respetar sus tiempos y ofrecer ayuda sin anticiparse a cada paso.
Por último, el artículo recuerda que el bienestar canino no debe medirse solo por el cansancio tras un paseo o una actividad. Importa cómo vive el animal la experiencia y si puede explorar y desarrollar conductas propias de su especie. Al tratarse de una noticia de ámbito provincial publicada en Bilbao como capital, el enfoque es general y no incluye datos locales adicionales.
Información elaborada a partir de Deia.