Gibraltar gana peso como apoyo naval británico ante la falta de escoltas
La falta de destructores, fragatas y submarinos refuerza el valor estratégico de Gibraltar para la Royal Navy.
La Royal Navy mantiene activos sus dos portaaviones, pero afronta dificultades para disponer al mismo tiempo de destructores, fragatas y submarinos nucleares de ataque. La situación pone el foco en Gibraltar, que este sábado acoge al HMS Queen Elizabeth y mantiene su valor como punto de apoyo para los despliegues británicos en el Mediterráneo y el Atlántico.
Un seguimiento independiente basado en información pública sobre movimientos, mantenimientos y pruebas estima que solo uno de los seis destructores antiaéreos Type 45 podría mantenerse operativo durante el resto de 2026. El análisis también apunta a restricciones en la disponibilidad de las fragatas Type 23 y de los submarinos nucleares de ataque de la clase Astute, que suelen hacer escala en el Peñón durante sus despliegues.
A finales de octubre, la Royal Navy cuenta con seis destructores Type 45 y cinco fragatas Type 23, 11 grandes buques de combate frente a los 19 que contempla el objetivo histórico británico: 13 fragatas y seis destructores. La brecha afecta especialmente a la lucha antisubmarina, ya que Reino Unido necesita ocho fragatas equipadas con sonar remolcado Type 2087 y actualmente conserva cinco Type 23. La primera fragata Type 26 está prevista para entrar en servicio en 2028.
El puerto naval de Gibraltar permite apoyar a los buques que operan en aguas próximas al Estrecho y en otros escenarios internacionales. El escuadrón de Gibraltar de la Royal Navy patrulla las aguas que rodean el Peñón que Reino Unido considera bajo su soberanía y participa en la protección de los buques de guerra que visitan la base. En 2023, la Marina británica señaló que el uso de las instalaciones por parte de barcos británicos y aliados se había triplicado hasta unos 80 buques y seis submarinos al año.
La actividad continúa este otoño. El patrullero HMS Mersey llegó a Gibraltar el 7 de octubre para realizar trabajos rutinarios de mantenimiento, mientras que el HMS Queen Elizabeth, que salió de Belfast el 12 de octubre, desarrolla un programa de recuperación de capacidades y adiestramiento avanzado. El portaaviones ejerce como plataforma de mando flotante de la Fuerza de Reacción Aliada de la OTAN, aunque su papel como portaaviones británico de ataque de muy alta disponibilidad no está previsto que se reanude hasta finales de 2027.
La disponibilidad limitada de escoltas, submarinos y buques logísticos reduce la capacidad británica para organizar varios despliegues importantes al mismo tiempo. La Comisión de Defensa de la Cámara de los Comunes ha advertido de que esta situación cuestiona el cumplimiento de los compromisos del Reino Unido en el Alto Norte. Entre los submarinos Astute afectados por periodos de mantenimiento, pruebas o preparación figura el HMS Anson, que visitó Gibraltar en mayo.
Información elaborada a partir de Europa Sur.