Angustia y espera de las familias de los desaparecidos en el accidente de tren de Urda, en Toledo
Familias de los desaparecidos en el accidente de tren de Urda (Toledo) viven horas de angustia a la espera de noticias de sus seres queridos.
Las familias de las personas desaparecidas tras el accidente de tren de Urda, en la provincia de Toledo, viven horas de incertidumbre y dolor en la residencia diocesana El Buen Pastor, en la capital toledana, a la espera de noticias. Entre ellas están Esther y Manuel San Emeterio, vecinos del barrio sevillano de Los Remedios, cuyo hermano, Pepe San Emeterio, de 54 años, viajaba en el AVE siniestrado y no se sabe nada de él desde el miércoles a las 09:00.
Esther describe el estado de ánimo que atraviesan: "Estamos esperando a que nos den noticias y seguimos igual". Según cuenta, se alternan "picos de esperanza absoluta" con momentos en los que "te vienes abajo". La familia supo de lo ocurrido por un aviso automático que el teléfono de Pepe envió a su hermano Manuel, que figura como contacto de emergencia, antes de que los medios informaran del accidente.
Tras el suceso, los familiares acudieron a la comandancia de la Guardia Civil de Toledo para dar muestras de ADN y después fueron trasladados a la residencia, donde reciben el apoyo de psicólogos y voluntarios. La única novedad hasta ahora ha sido la aparición del perro de Pepe, que viajaba en un transportín y fue entregado a su cuñada. Esther han facilitado la descripción física de su hermano para ayudar a localizarlo: mide 1,92 metros, es de complexión fuerte y tiene el pelo blanco.
Pepe San Emeterio trabaja en Madrid como director comercial de una empresa de electrodomésticos y se dirigía a Sevilla. Manuel señala que "lo peor es la incertidumbre", que se sobrelleva "como se puede con la esperanza". La Hermandad del Museo, en Sevilla, a la que pertenece la familia, ha ofrecido una misa en su nombre.
El padre Juan Carlos Mayoral, sacerdote de la parroquia toledana de San Ildefonso, también se encuentra en la residencia y aconseja a las familias confiar en Dios, orar y apoyarse en sus allegados. Reconoce que no sabe qué decirles en una situación así y que prefiere no acercarse todavía para no forzar el ritmo de los acontecimientos.
Información elaborada a partir de El Día de Córdoba.