El truco para pelar fácilmente los pimientos asados en casa
El reposo tapado durante 15-20 minutos tras el horno permite pelar los pimientos asados con facilidad y conservar mejor su sabor.
La temporada de los pimientos asados se extiende de julio a noviembre, con variedades como el pimiento rojo y el del piquillo. El morrón rojo es especialmente adecuado para el horno por su pulpa carnosa y su sabor dulce, aunque también pueden asarse pimientos verdes, amarillos y naranjas.
Para prepararlos, hay que lavar y secar bien los pimientos, colocarlos en una bandeja y untarlos ligeramente con aceite de oliva virgen extra. El horno debe precalentarse entre 180 y 200 °C y el asado dura entre 45 y 60 minutos, según el tamaño. A mitad de la cocción conviene darles la vuelta para que se hagan de manera uniforme.
El paso clave para pelarlos sin dificultad llega al sacarlos del horno: deben introducirse en un recipiente cerrado o cubrirse con papel de aluminio, papel film o una bolsa hermética. Tras reposar entre 15 y 20 minutos, el vapor ayuda a separar la piel, que podrá retirarse suavemente con los dedos o con un cuchillo.
Una vez pelados, se eliminan las semillas y las nervaduras. Es recomendable conservar el jugo que sueltan y evitar lavarlos bajo el grifo, ya que pueden perder sabor. Los pimientos asados sirven para ensaladas, tapas, salsas, guarniciones, empanadas, tostas y bocadillos, o pueden consumirse simplemente con aceite de oliva virgen extra.
También pueden prepararse en una freidora de aire, a 200 °C durante unos 20 minutos y dándoles la vuelta a mitad de tiempo, así como en la parrilla, la barbacoa o la sartén. Una vez hechos, se conservan hasta una semana en la nevera dentro de un recipiente hermético y también pueden congelarse.
Información elaborada a partir de Noticias de Gipuzkoa.