Niebla mental en la menopausia: por qué cuesta concentrarse y qué hacer
Olvidos y dificultades para concentrarse en la perimenopausia: causas hormonales, cuándo consultar y hábitos que pueden ayudar, según expertos de MyBrain.
Olvidar para qué se ha entrado en una habitación, perder el hilo de una conversación o tener que releer un correo varias veces son situaciones que algunas mujeres experimentan con más frecuencia durante la perimenopausia. Esta sensación, conocida popularmente como niebla mental, se manifiesta en forma de despistes, dificultades para concentrarse o mayor lentitud al procesar información.
Aunque la menopausia se asocia sobre todo a los sofocos y a las alteraciones del sueño, los cambios hormonales también pueden influir en el funcionamiento cerebral. Durante la perimenopausia, los niveles de estrógenos fluctúan y comienzan a disminuir. Estas hormonas intervienen en procesos relacionados con la memoria, la atención, el estado de ánimo y el sueño. La neuróloga y directora científica de MyBrain, la doctora Mercè Boada, explica que «el cerebro participa plenamente en esta transición y es extraordinariamente sensible a los cambios hormonales que se inician durante la perimenopausia». Por ello, algunas mujeres perciben cambios cognitivos incluso antes de que desaparezca definitivamente la menstruación.
No obstante, estas dificultades no dependen únicamente de las hormonas. Los sofocos nocturnos, la falta de descanso, el estrés y la acumulación de responsabilidades también pueden intensificarlas. La niebla mental resulta especialmente evidente en una etapa en la que muchas mujeres compaginan una intensa actividad profesional con responsabilidades familiares. La enfermera de MyBrain Anna Calvet señala que «muchas mujeres tienden a normalizar el cansancio mental o las dificultades de concentración porque consideran que forman parte de la menopausia», y recomienda revisar factores como el descanso, el estrés y los hábitos cotidianos.
La doctora Boada recuerda también que conviene distinguir entre problemas de atención y de memoria. Cuando una persona está cansada o distraída, puede no registrar bien una información y tener después la sensación de haberla olvidado. En cambio, las dificultades de memoria pueden persistir incluso cuando se ha prestado atención. Si los olvidos son persistentes, empeoran progresivamente o interfieren de forma significativa en las actividades habituales, es recomendable consultar con un profesional sanitario.
Entre los hábitos que pueden ayudar a reducir su impacto, el texto propone priorizar el descanso, con horarios regulares y un entorno cuidado en el dormitorio; evitar la multitarea y organizarse con agendas o recordatorios; practicar ejercicio físico de forma regular, como caminar, nadar o hacer ejercicios de fuerza; gestionar el estrés con pausas y momentos de desconexión; y mantener una vida mental y social activa, leyendo, aprendiendo cosas nuevas o compartiendo tiempo con otras personas.
Información elaborada a partir de Noticias de Gipuzkoa.