Potes, el pueblo de Liébana que invita a disfrutar sin prisa
Potes, capital de Liébana, combina paisajes de los Picos de Europa, patrimonio medieval, leyendas, monasterio de Santo Toribio y queso picón.
Potes, capital del Valle de Liébana, se presenta como un destino para recorrer con calma. Su situación al pie de los Picos de Europa le da un encanto basado en grandes desniveles, paredes escarpadas y numerosas cuevas donde viven el lobo, el oso y el rebeco, mientras las águilas reales sobrevuelan bosques de hayas y robles.
La ruta más cómoda para llegar parte de Unquera, en la Autovía del Cantábrico. Desde allí, la N-621 conduce a Sotres y después al Desfiladero de La Hermida, antes de llegar a Potes. El pueblo debe su nombre, según se cuenta, al latín pontes, por los muchos puentes que se levantaron para salvar los desniveles del río Quiviesa.
El casco antiguo está presidido por la Casa-Torre del Infantado, del siglo XIV, hoy sede del Ayuntamiento. Cerca se encuentran la Torre de Bedoya, de los siglos XV y XVI, y las Casas Colgantes, sobre el río, junto a numerosas casonas con escudos heráldicos que recuerdan un pasado próspero.
El texto recoge también la leyenda de Frunilda, una joven humilde acosada por el hijo bastardo de un señor del lugar, cuya historia se publicó en 1902 y que los vecinos asocian a una gran pendiente del pueblo. Su origen real no está confirmado.
Potes también es base para la montaña, como el Monte Arabedes (694 metros), y para la pesca en el río Deva, con truchas y salmones. A tres kilómetros se encuentra el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, que conserva una capilla con un fragmento del Lignum Crucis y que fue lugar de peregrinación desde la Edad Media.
Por último, la gastronomía tiene protagonismo con el queso picón, de Bejes, con Denominación de Origen desde 1994 y conocido en la zona como el queso de las tres leches.
Información elaborada a partir de Noticias de Gipuzkoa.