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Un juez culpa a una pareja de Donostia por guardar las claves en el navegador tras una estafa de 46.255 euros

Una pareja de Donostia pierde 46.255 euros por una estafa y un juez la culpa por guardar claves en el navegador. Recurren ante la Audiencia de Gipuzkoa.

Redacción automática · Donostia-San Sebastián 2 min de lectura

Una pareja de Donostia-San Sebastián que regenta una pequeña empresa de turismo perdió 46.255,30 euros en agosto de 2021 tras caer en una estafa telefónica: un falso técnico de Microsoft convenció a la administradora para permitirle el acceso remoto a su ordenador. Durante unas dos horas, los estafadores hicieron siete transferencias internacionales a cuentas en Portugal sin que el banco detectara ninguna alarma, según relatan los afectados, que piden que se les devuelva el dinero.

Los afectados llamaron al gestor unos once minutos después de la estafa y presentaron denuncia ante la Ertzaintza, pero la entidad rechazó reintegrar los fondos. Tras dos años de litigio, el Juzgado de Primera Instancia número 4 de San Sebastián desestimó su demanda en mayo de 2025 al considerar que hubo «negligencia grave de la clienta», basándose en que tenía activada la opción de recordar contraseñas en el navegador Google Chrome.

El propietario de la empresa sostiene, a través de su defensa legal, que atribuir una imprudencia temeraria a un hábito tan extendido «carece de razonabilidad jurídica» y que el banco utilizaba un sistema de acceso que permite ese guardado, a diferencia de otras entidades que ofrecen teclado virtual o tarjetas de coordenadas. La defensa ha recurrido la sentencia ante la Audiencia Provincial de Gipuzkoa.

En un caso distinto, un pensionista de 73 años de Zarautz, con un diagnóstico compatible con Alzheimer, perdió 112.000 euros entre el 21 de agosto y el 18 de septiembre de 2026 tras caer en una trama de falsos intermediarios financieros que le prometían altas rentabilidades. Las siete transferencias, todas dirigidas a cuentas en Malta, se descubrieron solo cuando los delincuentes intentaron traspasar fondos de la cuenta compartida con su esposa.

Ángel, nombre ficticio del pensionista, asegura que nunca se le informó del destino de las transferencias y que el banco debió llamarle y bloquear las operaciones al tratarse de un cliente conocido y de una primera operación de esa cuantía a un país extranjero. Tras presentar denuncia y un burofax sin respuesta, ha demandado al banco ante los juzgados de Azpeitia para recuperar la totalidad de la cantidad.

Información elaborada a partir de El Diario Vasco.

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