Calor, devoción y tradición marcan el cortejo de la Virgen de las Angustias
Granada celebra el cortejo de la Virgen de las Angustias con más de 30 grados, cambios en el recorrido y tradición en las calles.
El cortejo de la Virgen de las Angustias se celebró en Granada con temperaturas de más de treinta grados y un recorrido reordenado por los temblores de tierra. Devotos, vendedores y músicos afrontaron el calor para participar en una jornada marcada por la tradición y las promesas.
Carlos y María José, vestidos de camarera y mayordomo, aseguraron que soportaban las altas temperaturas como un sacrificio para agradecer a la Virgen «todo lo que hace por nosotros». También las velas acusaron el calor: Antonio, vendedor procedente de Almería, explicó que algunas «casi se doblan» bajo el sol. Las pequeñas se vendían a tres euros y las grandes, a ocho.
La jornada también dejó cambios en el consumo de productos tradicionales. La Hermandad del Cautivo encargó 2.000 tortas para su expositor de Puerta Real y detectó que las pequeñas se vendieron antes, además de comenzar a ofrecer porciones. El desplazamiento del eje procesional desde la Carrera hacia la Catedral también influyó en la actividad.
El calor perjudicó asimismo la venta de castañas en la Carrera. Encarni, que lleva años con este puesto, señaló que la lumbre resultaba menos atractiva y que esperaba vender pocas, pese a mantener los precios de tres euros para el cartucho pequeño y cinco para el grande.
Entre los asistentes estuvieron Loli y Conchi, pacientes oncológicas que acuden cada año para agradecer seguir vivas y sanas; Alonso, de 18 meses, acompañado por su madre; la Banda de la Encarnación de Almuñécar, que se estrenaba en el cortejo, y varios participantes llegados de Almería con el traje típico de zaragüel.
La celebración coincidió con una jornada comercial en la que las tiendas permanecieron abiertas, aunque el calor mantuvo la demanda en polos y camisas de lino, lejos todavía de los abrigos.
Información elaborada a partir de Ideal.