Detenido un hombre por regar 4.500 olivos con agua de un pozo ilegal en Cogollos Vega durante 19 años
Detenido en Cogollos Vega un hombre de 53 años por regar 4.500 olivos con agua de un pozo ilegal durante 19 años. Delitos medioambientales y de defraudación elé
La Policía Nacional, a través de la Unidad de Policía Nacional Adscrita a la Comunidad Autónoma de Andalucía (UPA), detuvo a un hombre de 53 años en el término municipal de Cogollos Vega, en la provincia de Granada, por presuntamente extraer agua de un pozo ilegal durante casi dos décadas para regar olivares. Se le imputan delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente, contra la ordenación del territorio y de defraudación de fluido eléctrico.
La investigación se inició al detectarse una captación de agua subterránea en el paraje 'Guindalera'. Tras las comprobaciones con la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, los agentes constataron que la instalación carecía de las autorizaciones administrativas necesarias. Durante las inspecciones, realizadas con personal de la empresa distribuidora de energía eléctrica, se comprobó que el contador del cuadro eléctrico había sido manipulado y puenteado para no registrar el consumo.
El agua era impulsada a través de una red de tuberías subterráneas de unos 2.445 metros de longitud, que discurría por el dominio público hidráulico, en el Arroyo de las Casillas, y por caminos públicos del municipio, sin licencias de obra ni permisos municipales. El caudal se almacenaba en una balsa sin autorización, situada en el paraje 'Mojaiba', con una capacidad estimada de 6.360 metros cúbicos, desde la que se regaban unas 16 parcelas con más de 4.500 olivos. Según la investigación, esta actividad se habría prolongado de forma continuada durante los últimos 19 años.
Además, se detectaron movimientos de tierras y trabajos de roturación con maquinaria pesada que podrían haber afectado a la vegetación forestal de parcelas colindantes, así como el encauzamiento no autorizado de un manantial natural.
Los investigadores advierten de que la extracción continuada e incontrolada de agua subterránea puede haber causado una severa alteración en los acuíferos de la zona, con el desecamiento de arroyos y manantiales locales y el consiguiente perjuicio para la flora y la fauna del ecosistema. Las diligencias han sido remitidas al juzgado y a los organismos competentes para determinar las responsabilidades administrativas y valorar los daños causados.
Información elaborada a partir de Ideal.