El controlador autorizó al AVE a seguir 17 minutos tras la avería que dejó parado un Iryo
Un AVE recorrió 17 minutos y 25 km tras una avería de señalización hasta chocar con un Iryo detenido. El accidente deja al menos 68 muertos.
El accidente ferroviario entre un AVE y un Iryo en la línea de alta velocidad entre Madrid y Sevilla ha dejado al menos 68 muertos y abre numerosas dudas sobre la actuación del centro de control de Adif. La principal incógnita es por qué el AVE, con 397 pasajeros, recibió autorización para reanudar la marcha y recorrió durante 17 minutos los 25 kilómetros que lo separaban de un Iryo detenido, sin que se ordenara frenar o reducir la velocidad. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado lo ocurrido de «inexplicable» y ha apuntado a un posible error humano en la gestión de la incidencia.
Según la reconstrucción trasladada por el Gobierno, el sistema de señalización LZB dejó de funcionar sobre las 8.30 horas por un fallo de comunicación entre ordenadores. La avería provocó la detención automática de unos seis trenes, tres en cada sentido, en el tramo afectado. A partir de ese momento, la circulación quedó en manos del personal del centro de control, que debía aplicar los procedimientos previstos para operar sin el sistema de seguridad habitual.
Sin embargo, apenas seis minutos después de la incidencia, a las 8.36 horas, el controlador autorizó a los trenes afectados a continuar con normalidad. La instrucción incluía al AVE que terminaría impactando contra el Iryo, que seguía detenido en la vía. El choque se produjo aproximadamente a las 8.53 horas, tras recorrer el AVE unos 25 kilómetros sin que, según el Ejecutivo, se le comunicara la necesidad de detenerse.
La investigación trata de esclarecer por qué el controlador no reaccionó ante las señales de alerta. Según el Gobierno, disponía de tres elementos: la comunicación de la maquinista del Iryo, la información que mostraban las pantallas y una señal luminosa roja en el punto donde se encontraba el tren. A las 8.41 horas, el Iryo contactó con el centro de control y recibió instrucciones para reanudar la marcha. A las 8.48 horas, cinco minutos antes del impacto, la maquinista volvió a llamar para informar de que no conseguía reiniciar el sistema y que el tren seguía parado. Pese a ello, no se habría transmitido al maquinista del AVE ninguna orden de detenerse.
Uno de los trenes a los que se autorizó a continuar advirtió de que el protocolo para esta situación obliga a circular «a la vista», es decir, a una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora que permita detenerse ante cualquier obstáculo. Según Puente, esa advertencia no llegó al AVE accidentado. El ministro ha señalado que el convoy no debía reanudar la marcha con normalidad, ya que el circuito de vía seguía ocupado y la señal estaba en rojo. La velocidad exacta del AVE en el momento del choque aún no se conoce, aunque en ese tramo se pueden alcanzar los 200 kilómetros por hora.
La secuencia se está reconstruyendo a partir de grabaciones y registros escritos de las comunicaciones. El controlador contaba con un auxiliar y estaba bajo la supervisión de un superior, y las autoridades investigan por qué ninguno ordenó reducir la velocidad del AVE. Puente ha explicado que, cuando falla la señalización automática, el sistema pasa a gestión manual, que exige protocolos específicos de seguridad. Las causas definitivas deberán determinarse en la investigación.
Información elaborada a partir de Málaga Hoy.