La neuróloga Irene Escudero señala la perimenopausia como ventana clave para prevenir el deterioro cerebral
La neuróloga Irene Escudero alerta de que la perimenopausia es clave para prevenir problemas cerebrales y explica la brecha de género en demencias e ictus.
La neuróloga Irene Escudero, del Hospital de la Fe de Valencia, fundadora de Samna y experta de la Women's Brain Foundation, sostiene que la perimenopausia es el momento con mayor margen para prevenir problemas cerebrales que pueden aparecer hacia los 70 años. Según sus declaraciones, las demencias y las enfermedades cerebrovasculares, como el ictus, son la principal causa de muerte en mujeres en España, y dos de cada tres casos de alzhéimer corresponden a mujeres, según datos del INE que cita la especialista.
Escudero advierte de una doble discriminación que sufren las mujeres a partir de los 65 años, por edad y por género. Explica que a una mujer de esa edad que acude al médico por fallos de memoria a menudo se le atribuye sin más a la edad, lo que la lleva a restar importancia a sus síntomas o a acudir a consulta con vergüenza.
La neuróloga atribuye parte de esta brecha a la historia de la investigación clínica. Recuerda que, tras episodios de malformaciones fetales asociadas a fármacos en los años 60, las mujeres quedaron en buena medida al margen de los ensayos clínicos, que se realizaron mayoritariamente en hombres hasta los años noventa, y que incluso entonces la presencia femenina fue menor y rara vez incluyó a mujeres mayores. Como consecuencia, señala, los síntomas típicos descritos corresponden con frecuencia a los masculinos, mientras que en ellas el ictus o el infarto pueden manifestarse con dolor de cabeza, mareo, confusión o sensación de ahogo.
Sobre el alzhéimer, Escudero explica que la mayor esperanza de vida no basta para explicar la diferencia. Señala que los estrógenos tienen un papel neuroprotector y cardiovascular, y que su fluctuación y posterior descenso con la menopausia reduce esa protección, de modo que a partir de los 65 años las mujeres sufren más ictus que los hombres. No obstante, aclara que administrar estrógenos a todas las mujeres no es la solución.
En cambio, la especialista insiste en actuar sobre factores modificables: la tensión arterial, el colesterol, la obesidad, el tabaquismo y el sedentarismo, así como fomentar la reserva cognitiva mediante el aprendizaje continuo y mantener las conexiones sociales, ya que el aislamiento es un factor de riesgo. Recomienda cuidar la alimentación, practicar ejercicio aeróbico y de fuerza, dormir entre siete y nueve horas de calidad y aprender a gestionar el estrés con técnicas de respiración o meditación.
La información, publicada en La Opinión de Murcia, es de ámbito nacional y no recoge datos específicos de la Región de Murcia; se ofrece a los lectores de Murcia como una referencia general sobre salud cerebral femenina.
Información elaborada a partir de La Opinión de Murcia.