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Martes, 29 de septiembre de 2026 Edición Palma · Illes Balears
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Medio Ambiente

El calor abre nuevas dudas sobre el blanqueamiento de la posidonia

El blanqueamiento de la posidonia se extiende en Ibiza y plantea dudas sobre el papel del calor y su posible relación con el ciclo natural.

Redacción · Palma 2 min de lectura

El blanqueamiento de las praderas de posidonia, detectado en septiembre del año pasado en aguas poco profundas de es Bol Nou, en Ibiza, se ha observado después en otras zonas, meses y profundidades. El fenómeno, que en realidad consiste en una pérdida de pigmentación y transparencia de las hojas, ha llamado la atención de los científicos de las islas.

La explicación más aceptada apunta a una respuesta a las temperaturas elevadas del agua, posiblemente combinadas con una intensa radiación solar. Tras un verano muy caluroso, las praderas pueden perder color como reacción al estrés. Sin embargo, en septiembre y octubre la posidonia también cambia de forma natural de aspecto: adquiere tonos marrones, acumula epífitos y reabsorbe sus pigmentos antes de desprenderse de las hojas.

La clave está en diferenciar ese ciclo natural de una pérdida excesiva de pigmentación durante el verano por efecto del calor. La anomalía podría darse cuando la transparencia se prolonga, aunque todavía existen dudas sobre sus causas y consecuencias.

Un equipo de investigadores italianos comparó plantas de posidonia situadas a distintas profundidades en la bahía de Konnos, en Chipre. El estudio, publicado el año pasado en Environmental Research, no observó un blanqueamiento mayor en las plantas trasladadas a zonas menos profundas, donde soportaban más calor y luz. Por ello, sus autores plantean que la temperatura por sí sola no basta para explicar el fenómeno y que, en algunos lugares, podría formar parte del ciclo vital de la planta.

La investigación también constató que, pese a la pérdida de pigmentación, la maquinaria de protección frente al exceso de luz seguía funcionando. Los cambios observados en la clorofila y los carotenoides indican que la planta ajusta su sistema fotosintético a las condiciones de luz y temperatura.

El fenómeno se suma a la preocupación por el umbral térmico de la posidonia, situado en torno a los 28 grados centígrados y superado durante buena parte del verano. Ese estrés afecta a un ecosistema ya degradado por los fondeos masivos irregulares y la contaminación, con consecuencias para las praderas que sostienen la salud de las aguas de Ibiza y Formentera. Desde Palma, la evolución de este ecosistema balear resulta relevante por su impacto ambiental en el conjunto de las islas.

Información elaborada a partir de Diario de Ibiza.

Fuente Elaborado por la redacción a partir de Diario de Ibiza · Ver original

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