El debate sobre los torrentes apunta también al urbanismo de Palma
El debate sobre la prevención de inundaciones tras Sant Llorenç apunta a la ocupación de zonas inundables y cita actuaciones urbanísticas en Palma.
Ocho años después de la torrentada de Sant Llorenç, que causó la muerte de 13 personas, el debate sobre la ocupación de zonas inundables vuelve a poner el foco en las decisiones urbanísticas.
El texto señala que algunas viviendas afectadas estaban construidas desde hacía siglos, pero recuerda que otras edificaciones se levantaron posteriormente en lugares donde construir estaba prohibido o no parecía prudente.
En este contexto, se cita al Ayuntamiento de Palma por sus intentos de promover chalés e incluso gasolineras en espacios donde, según el artículo, no se puede construir. La crítica relaciona estas iniciativas con la presión del negocio urbanístico.
El artículo cuestiona también la idea de que la solución pase por eliminar toda la vegetación de los torrentes. Defiende que la vegetación puede frenar la velocidad del agua, aunque admite que la gestión de estos espacios debe hacerse con los matices necesarios.
La conclusión es que la prioridad debería ser evitar viviendas cerca de los torrentes y revisar un modelo urbanístico considerado insaciable, en lugar de arrasar la vegetación de las cuencas y torrenteras.
Información elaborada a partir de Ara Balears.