El hígado graso puede pasar años sin síntomas: cómo detectarlo a tiempo
El hígado graso puede no dar síntomas durante años y afectar también a personas que no beben. La doctora Katherine Bustamante explica cómo detectarlo.
El hígado graso es una enfermedad que puede desarrollarse incluso en personas que no consumen alcohol y que, en muchos casos, permanece durante años sin provocar síntomas. La doctora Katherine Bustamante, especialista en Aparato Digestivo del Hospital Universitario Hospiten Bellevue, advierte de la importancia de los controles médicos para detectarla y evitar que progrese hacia complicaciones más graves, como la cirrosis. La noticia procede de Diario de Ibiza y, aunque se refiere a la provincia de Baleares, es un asunto de salud general que también interesa a los vecinos de Palma.
La enfermedad, conocida como enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD), se produce cuando existe una acumulación excesiva de grasa en las células del hígado. Según explica la especialista, "el órgano recibe más grasa y azúcar de la que puede procesar y empieza a almacenarla".
Uno de sus principales problemas es que puede pasar completamente desapercibida. "La mayoría de las personas no sienten absolutamente nada durante años, incluso con hígado graso avanzado", señala Bustamante. Por ello, muchos casos se descubren de manera casual durante una analítica o una ecografía abdominal realizada por otro motivo.
Entre los principales factores de riesgo se encuentran el sobrepeso, la obesidad, la diabetes tipo 2, la resistencia a la insulina, el colesterol elevado, el sedentarismo y una alimentación rica en azúcares refinados y grasas saturadas. La doctora subraya además que las personas delgadas también pueden desarrollarla, ya que pueden tener grasa visceral, la acumulada alrededor de los órganos internos, o una predisposición a almacenar grasa independientemente de su peso.
La acumulación de grasa puede acompañarse de inflamación y daño celular, dando lugar a la esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH), lo que puede favorecer la fibrosis, es decir, la formación progresiva de tejido cicatricial en el hígado. "Si ese proceso continúa sin tratarse puede progresar a cirrosis", advierte. Además, los pacientes con fibrosis avanzada presentan un mayor riesgo de desarrollar cáncer de hígado.
La doctora recomienda prestar especial atención a las personas con factores de riesgo y realizar controles mediante analíticas y ecografías abdominales cuando estén indicadas. La prevención pasa por hábitos saludables: perder entre un 7% y un 10% del peso corporal en caso de sobrepeso, hacer actividad física con regularidad, reducir los azúcares añadidos y las bebidas azucaradas, seguir una alimentación de tipo mediterráneo y controlar enfermedades asociadas como la diabetes, la hipertensión o el colesterol elevado.
Bustamante recuerda que no consumir alcohol es beneficioso para la salud hepática, pero no elimina el riesgo de desarrollar esta enfermedad. "La salud del hígado depende de varios factores y merece atención, aunque no se tome ni una gota de alcohol", recalca.
Información elaborada a partir de Diario de Ibiza.