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Medio Ambiente

El suelo agrario de Mallorca pierde terreno ante la presión residencial y turística

Mallorca pierde suelo agrario y afronta una creciente presión residencial y turística sobre el territorio rural.

Redacción · Palma 2 min de lectura

Mallorca ha perdido 189 kilómetros cuadrados de suelo agrario entre 1990 y 2018, y el 46% de esa superficie se convirtió en nuevo suelo urbano, según datos de la Càtedra de la Insularitat de la UIB. La isla cuenta además con 55.256 edificaciones en suelo rústico y, de acuerdo con Terraferida, este terreno se ha desnaturalizado a un ritmo de 180 hectáreas anuales entre 2021 y 2024.

El Pla de Mallorca, que hasta ahora había quedado relativamente al margen de la intensa turistificación de la isla, afronta una creciente presión urbana y turística. Las parcelas rústicas se valoran cada vez más por sus expectativas inmobiliarias que por su rendimiento agrario, mientras proliferan viviendas aisladas, grandes piscinas, jardines y promociones de chalés construidos en serie.

El uso turístico de edificaciones ya existentes también está provocando ampliaciones, construcciones anexas, nuevos viales y otros elementos que, según el análisis, pueden resultar desproporcionados o impropios del suelo rústico. La presión alcanza igualmente a los núcleos urbanos del interior, con procesos especulativos, aumento de los precios de la vivienda y cambios demográficos.

El texto advierte de que las consecuencias afectan a la agricultura, el comercio tradicional, el vecindario, el patrimonio y la cultura. Ante esta transformación territorial, reclama una mayor movilización social y una respuesta política e institucional que permita frenar la inercia y preservar el carácter agrario y ambiental del interior de Mallorca, una cuestión que también afecta al conjunto de la comunidad y que se sigue desde Palma como capital balear.

Entre las medidas planteadas figuran restringir la construcción de nuevos chalés y viviendas aisladas en suelo rústico, regular los usos del suelo no urbanizable, limitar las actividades turísticas y recreativas, frenar los usos macroindustriales, garantizar los recursos hídricos e invertir en depuración y protección de acuíferos. También se propone revisar las figuras de protección territorial y agraria y aumentar la titularidad pública de espacios naturales.

Información elaborada a partir de Ara Balears.

Fuente Elaborado por la redacción a partir de Ara Balears · Ver original

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