La directora del centre sociosanitari de Santa Rita defiende que una residència ha de ser l'última opció
La directora del centro sociosanitario de Santa Rita, en Ciutadella, defiende que la residencia debe ser la última opción y reclama más alternativas para los ma
Bàrbara Torrent Bagur, directora del Centre Sociosanitari de Santa Rita, en Ciutadella (Menorca), sostiene que venir a vivir a un geriátrico debería ser siempre la última opción para las personas mayores. En una entrevista con Ara Balears, Torrent, que lleva diez años en política antes de regresar al ámbito social, explica que el centre cuenta con 110 plazas: 81 de residentes, 20 de centro de día, 5 de convalecencia derivadas del hospital y 4 de estancias temporales. Es el centro más grande de Menorca.
La responsable advierte de que la demanda supera con creces la oferta. Según explica, pasa demasiado tiempo entre que se solicita una plaza y se obtiene, y en muchos casos no pueden atender necesidades humanamente difíciles de las familias porque no hay vacantes. Casi todas las plazas se rigen por la Ley de dependencia, y quienes ingresan superan los 90 puntos sobre 100, con enfermedades más graves, demencias más avanzadas y menor autonomía.
Torrent señala que la mayoría de familias pide una plaza de centro de día, que permite cubrir el cuidado durante el día mientras la persona duerme en casa, y que suele ser un paso previo al ingreso. También reconoce que llevar a un familiar a un geriátrico genera sentimiento de culpa, aunque, según su experiencia, este sentimiento se va reduciendo con el tiempo. Defiende que las personas mayores pueden disfrutar de actividades adaptadas, como gimnasia, musicoterapia, talleres de estimulación cognitiva o yoga, y que se evita la infantilización, que considera una forma de maltrato.
La directora subraya que Menorca es la comunidad insular de las Baleares con la población más envejecida, y que el modelo de atención debe repensarse. Propone alternativas intermedias, desde viviendas con espacios comunes para personas con suficiente autonomía hasta un servicio de ayuda a domicilio más amplio. Además, señala que el problema afecta de forma especial a las mujeres: son mayoritarias entre las personas cuidadoras, entre las trabajadoras del centro y entre los mayores que viven solos.
Sobre el desahucio de una vecina de 87 años, Maricarmen, que ha reactivado el debate sobre la vivienda, Torrent afirma que los servicios sociales han intervenido para buscarle otro piso o una plaza social. Por último, cree que el sector de cuidados necesita un cambio de mentalidad y reivindicar su valor, ya que, aunque exige una fuerte carga emocional, aporta un importante sentido humano.
Información elaborada a partir de Ara Balears.