Las depuradoras españolas deberán modernizarse por las nuevas normas europeas y estatales
Las nuevas normas europeas y estatales obligarán a reformar las depuradoras españolas para eliminar microcontaminantes y nutrientes. Un cambio lento según exper
La depuración de aguas residuales en España se enfrenta en los próximos años a una transformación que, según advierten expertos del sector, será lenta y compleja. Las nuevas exigencias legales obligarán a modernizar plantas envejecidas e incorporar tratamientos para eliminar contaminantes que hoy superan las barreras existentes. España cuenta con más de 2.200 depuradoras, la mayoría construidas en los años 90.
Rubén Ruiz, director técnico y de operaciones de Veolia en España, habla de un "tsunami legislativo" que se origina por la suma de tres normas: la directiva europea sobre agua de consumo de 2020, la directiva de aguas residuales urbanas de 2024 y el real decreto español sobre reutilización de ese mismo año. "Todos estos elementos elevan las exigencias", resume. Según Ruiz, la resistencia social a levantar nuevas plantas por su impacto en los vecindarios deja como principal solución la reforma y modernización de las existentes.
La directiva de aguas residuales impulsará tratamientos terciarios y cuaternarios, de modo que algunas depuradoras se conviertan en estaciones regeneradoras. Estos procesos avanzados reducen nutrientes como el nitrógeno y el fósforo, que dañan ríos y costas, y también limitan microcontaminantes como restos de medicamentos y cosméticos, las sustancias PFAS y los microplásticos. Para ello se requerirán tecnologías más eficaces, como las membranas avanzadas. Ruiz resume el objetivo así: "tratar más agua y de forma más efectiva en menos espacio". Veolia, por su parte, ya promueve el modelo de las "ecofactorías", plantas que además de tratar agua producen agua reutilizable, fangos para usos agrarios y energía.
Luis Babiano, gerente de AEOPAS, lamenta que España arrastre aún obligaciones de la normativa europea de 1991: "Treinta y cinco años después, seguimos teniendo compromisos ambientales pendientes mientras nos preparamos para una normativa mucho más exigente". En abril de 2026, la Comisión Europea anunció que llevará a España ante los tribunales por incumplir en materia de tratamiento y control de aguas residuales.
Joan García, profesor de ingeniería ambiental de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), subraya que las adaptaciones no llegarán al mismo ritmo a todas las plantas. Las grandes depuradoras, las de poblaciones de más de 10.000 habitantes, tendrán más facilidades que las pequeñas para mejorar rendimientos y eliminar microcontaminantes. "No será inmediato, más bien será lento", advierte. Los presupuestos, los concursos públicos y los trámites burocráticos pueden retrasar las obras y provocar incumplimientos.
Las exigencias afectarán también a los municipios pequeños, que deberán actualizar sus infraestructuras hídricas. Babiano insiste en que "no basta con construir una depuradora, sino que es necesario garantizar que funcione correctamente durante décadas".
Información elaborada a partir de Diario de Ibiza.