Mallorca afronta el avance de los árboles muertos sin ayudas generales para renovarlos
La Xylella, la sequía y el abandono agrario dejan árboles muertos en Mallorca, mientras se reclama una línea pública de ayudas para renovarlos.
Los árboles muertos se han convertido en una presencia habitual en el paisaje agrario de Mallorca, especialmente los almendros, aunque también las higueras y los algarrobos muestran los efectos de las enfermedades. La Xylella y otras plagas, junto con la sequía, el cambio climático y el abandono progresivo de la actividad agraria, han agravado la situación.
El problema afecta al paisaje, la biodiversidad, la producción agrícola y la capacidad de la isla para mantener vivo su territorio. Sin embargo, la cuestión no ocupa un espacio proporcional en el debate público ni se ha impulsado una respuesta general para revertir la pérdida de árboles.
Arrancar un árbol muerto, retirar los restos, preparar el terreno y plantar otro supone un coste difícil de asumir para muchas pequeñas fincas, que son mayoría en Mallorca y no siempre son explotaciones profesionales. El texto denuncia que no existe una línea general de ayudas públicas para afrontar esta renovación ni un acompañamiento técnico que oriente sobre las especies y variedades más adecuadas.
La situación también plantea dudas sobre el enfoque de las políticas agrarias. El borrador de la nueva ley agraria del Govern pone el acento en la actividad productiva, el empleo y las explotaciones profesionales, pero el campo mallorquín incluye además numerosas pequeñas fincas que forman parte del mosaico rural y que también han sufrido las plagas, la sequía y el abandono.
Entre las medidas propuestas figura crear ayudas para retirar los árboles muertos y sustituirlos por especies adaptadas a las condiciones actuales. Esta actuación contribuiría a recuperar el paisaje, mantener la producción de almendras, higos y algarrobas y limitar la propagación de las plagas.
La cuestión afecta al conjunto de Mallorca y, por tanto, también al debate público de Palma como capital de la isla. El planteamiento es que mantener el patrimonio agrario debe considerarse una responsabilidad colectiva y que la desaparición de los árboles no debería asumirse sin analizar alternativas.
Información elaborada a partir de Ara Balears.