Más viajeros de negocios optan por el avión entre Barcelona y Madrid por la desconfianza en el tren
Viajeros de negocios Barcelona-Madrid se pasan al avión por la desconfianza en el tren tras los accidentes y retrasos. Más demanda y precios más altos.
La desconfianza hacia el servicio ferroviario está cambiando los hábitos de algunos viajeros que se desplazan por trabajo entre Barcelona y Madrid. Según explican a EL PERIÓDICO varios pasajeros, los últimos accidentes y los problemas de circulación, con retrasos frecuentes, les han llevado a decantarse por el avión, al que consideran más rápido y que les ofrece, por ahora, mayor tranquilidad. El cambio ya se nota en la ocupación de los vuelos y en las dificultades para reservar determinados desplazamientos.
Alex, que deberá viajar a Madrid una vez al mes por su nuevo empleo, resume así su decisión: "Mi empresa me dejó elegir y escogí el avión al 100%". Reconoce que hace un par de años habría preferido el tren, porque le daban más respeto los aviones, pero que ahora se siente más cómodo volando, "aunque las estadísticas digan lo contrario". Por su parte, Alberto tenía previsto viajar en AVE, pero optó por el avión ante el temor a cancelaciones o retrasos. "El avión siempre tenía peor fama que el tren, pero ahora mismo ha dado la vuelta", señala.
El aumento de la demanda también afecta a la organización de los viajes. Eric, que se desplaza a Madrid unas tres veces por semana, asegura que desde los últimos accidentes ha notado más pasajeros, precios más altos y más dificultades para reservar, por lo que necesita comprar los billetes con más antelación. Patricia, que viaja dos o tres veces al mes, había defendido hasta hace poco el tren, pero desde la semana pasada ha empezado a volar más, aunque el reciente aviso de bomba en un avión le genera tanta incertidumbre que llega a plantearse quedarse en casa.
No todos los viajeros han cambiado de opinión. Steven, que vive en Madrid y viaja a Barcelona dos veces por semana, siempre ha considerado el avión la opción más cómoda. Carlos, que hace tres o cuatro viajes al mes, valora que el avión se adapta mejor a sus horarios, aunque reconoce que el tren permite trabajar mejor durante el trayecto. Silvia, que viaja a Madrid entre cuatro y cinco veces al año, explica que siempre ha preferido volar por la duración y la fiabilidad, y señala que algunos compañeros ahora se muestran más reacios a usar la alta velocidad.
Rosa, que trabaja visitando hospitales y viaja una o dos veces por semana, cuenta que en su empresa ya se intentaba evitar el tren por los retrasos y averías, y que los últimos accidentes han reforzado esa decisión. "Siempre que pueda voy a elegir el avión, por lo menos hasta que realmente podamos confirmar que hay seguridad", afirma. Reconoce que la alta velocidad ofrece ventajas para aprovechar el trayecto, pero considera que ahora mismo no compensa la incertidumbre.
Los testimonios reflejan, en definitiva, un cambio de hábitos marcado por la pérdida de confianza en la alta velocidad: algunos viajeros han dejado el tren, otros han modificado sus reservas y quienes ya preferían el avión notan una mayor demanda. El puente aéreo se presenta como alternativa para los desplazamientos de trabajo entre ambas ciudades, aunque el aumento de pasajeros empieza a traducirse en precios más elevados y en la necesidad de anticipar las reservas.
Información elaborada a partir de Diario de Ibiza.