Sensores de grafeno detectan el daño cerebral tras un ictus
Una tecnología con sensores de grafeno identifica zonas cerebrales en riesgo tras un ictus y estudia el posible efecto protector de la ketamina.
Un equipo científico en el que participa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desarrollado sensores de grafeno capaces de monitorizar con gran precisión los cambios eléctricos que se producen en el cerebro después de un ictus. La tecnología identifica tejido relativamente sano, zonas en riesgo y áreas gravemente afectadas, y podría ayudar a mejorar el tratamiento durante el accidente cerebrovascular.
La investigación, publicada en la revista Brain, reúne a especialistas de la Universidad de Manchester, el Instituto de Microelectrónica de Barcelona (IMB-CNM, CSIC), el Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2) y la empresa alemana Multi Channel Systems. Las pruebas se realizaron en modelos de ratón.
Los investigadores estudiaron las llamadas despolarizaciones corticales propagadas, unas ondas de actividad eléctrica alterada que recorren el cerebro lesionado tras un ictus isquémico y pueden ampliar los daños. Hasta ahora, las tecnologías disponibles tenían dificultades para registrar las señales eléctricas extremadamente lentas relacionadas con este proceso.
Los sensores de grafeno permitieron relacionar la forma de esas señales con la respuesta del flujo sanguíneo. En el tejido más sano, la circulación aumentaba para favorecer la recuperación, mientras que en las zonas vulnerables podía disminuir y agravar la lesión.
El equipo también comprobó que una dosis baja de ketamina reducía la duración de las ondas dañinas, favorecía el paso de una vasoconstricción a una vasodilatación y disminuía la extensión del daño cerebral en los modelos estudiados. Según el CSIC, estos resultados apuntan a un posible mecanismo relacionado con los efectos neuroprotectores del fármaco.
El investigador del CSIC Anton Guimerà-Brunet explica que la tecnología lleva años desarrollándose y que el reto ha sido estandarizarla y madurarla para su uso en estudios preclínicos. Los resultados podrían ofrecer en el futuro una ventana en tiempo real al estado del tejido cerebral y ayudar a detectar a los pacientes con mayor riesgo de sufrir lesiones adicionales. La investigación, de ámbito científico y desarrollada principalmente en Barcelona, Reino Unido y Alemania, puede resultar de interés para los vecinos de Palma por sus posibles aplicaciones futuras en el tratamiento del ictus.
Información elaborada a partir de Diario de Ibiza.