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Sociedad

Una educadora canina advierte de que el abrazo puede estresar a los perros

Una educadora canina explica por qué abrazar al perro puede estresarlo y qué señales de incomodidad debemos reconocer antes de tocarlo.

Redacción automática · Palma 2 min de lectura

Una educadora canina, Patricia, advierte en sus redes sociales de que los abrazos, los besos y el contacto físico muy próximo, aunque se hagan con cariño, pueden resultar estresantes para los perros. Según explica, las personas y los perros se comunican de forma muy distinta, por lo que un gesto que para una persona es una muestra de amor puede interpretarse como una inmovilización o una intimidación por parte del animal.

El texto recuerda que comprar juguetes, llevar al perro a la playa o al parque, compartir comida, acariciarlo o abrazarlo son formas habituales de demostrar afecto. Sin embargo, abrazar a un perro, sobre todo si es de pequeño tamaño o no se conoce bien, le impide moverse, y acercar la cara y mirarlo fijamente puede suponerle una amenaza. Como resume Patricia, «no es que no te quiera: se lo dices en humano, no en perro».

La educadora señala que muchos cuidadores no saben reconocer las señales de incomodidad. Un perro que se siente intimidado puede no gruñir ni morder, pero sí apartar la cara, enseñar el blanco de los ojos, conocido como «ojos de ballena», o relamerse varias veces seguidas. Ante estos gestos, lo recomendable es dejar de tocarlo de inmediato.

Para comprobar si un perro quiere contacto, Patricia propone lo que denomina un «test de consentimiento»: tocar primero y esperar. Si el animal se acerca y busca el contacto, parece que disfruta de la interacción; si se queda quieto o muestra señales de estrés, hay que parar. Como zonas más aceptadas para acariciar indica la barbilla, el pecho o los costados, y apunta que las palmaditas en la cabeza suelen incomodarles.

La especialista también recuerda que un perro puede querer contacto en un momento y rechazarlo en otro, por ejemplo cuando está pendiente de la comida. Su conclusión es que «querer a tu perro es aprender lo que le gusta a él. Con permiso, no a la fuerza».

Información elaborada a partir de Diario de Ibiza.

Cómo se ha hecho Texto redactado con inteligencia artificial a partir de Diario de Ibiza. No lo revisa una persona antes de publicarse. Ver original · Cómo hacemos este periódico · Comunicar un error

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